13 marzo, 2013

The Cell

Conocida también como La Celda o La Célula.
Año: 2000
Director: Tarsem
Productores: Julio Caro, Eric McLeod
Música: Howard Shore
Reparto: Vincent D´Onofrio, JLo, Vince Vaughn...

     Bueno, cuando hago algún comentario sobre cine casi siempre trato al mismo tiempo de hacer una invitación para que recordemos o en algunos casos conozcamos nuevas películas que podrían ser interesantes. 
Este es el caso de lo que argumentaba sobre inception y su parecido con otras películas, en particular the cell y el discreto encanto de la burguesía.
Pues bien, siguiendo esta intención de recordar y hacer referencia a otras cintas me dispuse el día de ayer a revisar nuevamente the cell, película estrenada hace más de 10 años, por allá de los 2000. En ese tiempo debí tener alrededor de 12 años, acababa de estrenarse hace no mucho matrix, cinta de la que inmediatamente me volví seguidor, y su estilo visual sin lugar a dudas llamaba mucho la atención. 

Aprovechando un poco el éxito de esa película los productores lanzaron el trailer de the cell, tratando de venderla como una cinta que en espíritu compartía mucho de los conceptos de the matrix, yo como niño inocente que era me la comí toda. Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré frente a mi televisor (recuerdo que no pude verla en cines por cuestiones de edad y censura, tuve que espera hasta poder rentarla en fiel VHS) viendo pinceladas de completo surrealismo a cada minuto más complejo. Poco a poco me sumergí en esa doble historia, en donde una doctora trata de ayudar a un niño a salir de su problema de esquizofrenia el cual lo ha dejado postrado en cama, ella asegura que el paciente ha asumido como real el mundo que ha creado dentro de su mente lo que ocasiona que el cuerpo ya no esté conectado a la mente y por lo cual no pueda responder a sus impulsos. Interpretada por JLo esta doctora se sumerge por medio de una máquina dentro de la mente del sujeto para así poder entrar en diálogo con las manifestaciones psíquicas del enfermo.

Por otro lado tenemos una historia de asesinos en serie, donde un brillante (que digo brillante, magistral, ¿quieres ser mi papá?) Vincent D´Onofrio interpreta a un asesino con serios problemas de abuso infantil, Carl Stargher, el cual cuenta con un complejo plan para asediar, atrapar y asesinar a sus víctimas, siempre mujeres jóvenes, las cuales convierte en muñecas completamente blancas con las cuales goza haciendo gala de una retorcida filia y al mismo tiempo una sensación de culpa que lo orilla a dejar pistas aparentemente descuidadas para que la policía lo capture. Para no hacer largo el asunto: capturan al asesino solo para descubrir que el tipo acaba de entrar en un estado esquizofrénico que lo ha dejado catatónico, existe aún una víctima que no han logrado localizar cuyo paradero únicamente conoce el asesino. Aquí es donde se pone interesante el asunto, ya que para descubrir la localización de la víctima el siempre confiable FBI recurre a la medicina experimental (cuando no es esto suelen recurrir a tecnología extraterrestre, fuerzas ocultas, ya saben, casual) y deciden unir fuerzas con JLo para sacar de la retorcida mente de Carl Stargher la información necesaria.


Hay algo que me llamó muchísimo la atención de esta cinta, cuando la vi a la edad de 12 años recuerdo verla fascinado, pero desconcertado, veía la actuación de Vincent y sabía que había algo especial en él, pero no sabía que, yo se lo atribuyo a mi ingenuidad, así que lo primero y lo que más llamó mi atención en aquel primer visionado fue sin lugar a dudas el complejo y hermoso trabajo detrás del diseño tanto de los vestuarios como de los escenarios, poseen una riqueza tal que es imposible no abrir lo mayor posible los ojos y soltar un elocuente: pasado de lanza. Desde la personificación de Carl como el todo poderoso rey de sus mente enfundado en una enorme capa atada a su espalda con la cual cubre por completo las paredes del salón en donde se encuentra.

El salón de las victimas donde se encuentran las mujeres de Carl fue la escena que despertó curiosidad en mí, fue donde entendí que ya no era yo el mismo chiquillo de 12 años, no, ahora años más tarde sentía un terror al ver aquellas imágenes de mujeres angustiadas al mismo tiempo que se entremezclaban con agónicos suplicios y frenéticos deseos sexuales provocando un singular sentimiento de malestar en mi ser. Fue entonces cuando anoche logré entender mucho de lo que no había entendido años antes, los tabúes religiosos salieron a flote, la personificación de lo divino por parte de cada personaje, el auto sacrificio, la muerte como único medio de lograr salvar aquello que no deseas lastimar, un sin fin de sentimientos que sin lugar a dudas provocan en mí que reconozca a esta cinta como algo más allá del mero sci-fi y la coloque dentro de un panorama más extenso, puesto para mayores interpretaciones que las que pude hacer la primera vez que la vi.

Súper recomendada, visualmente extraordinaria, con un trasfondo emocional maravilloso y sin lugar a dudas el personaje de Vincent D´Onofrio es quien lleva a sus cuestas el mayor peso en la película, y cabe resaltar que sale airoso de esa tarea creando un personaje rico en matices sin caer en convencionalismos del malo clásico.

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