05 abril, 2013

Cronos (1993)

También conocida como: La invención de Cronos.

Dirección: Guillermo del Toro.
Reparto: Ron Perlman, Federico Luppi, Claudio Brook.























No es necesario que explique las fotos, pero de todos modos lo haré porque el propósito de este blog es precisamente ese, explicar cosas que no deberían ser explicadas o que simplemente a nadie le interesa que se las expliquen.
Pues bien, ayer compré la cajita de colección de cronos en formato blu ray. A últimas fechas me ha dado por comprar películas que ya tenía, siempre con el gancho de tener nuevo material extra o cosillas de ese estilo. En el particular caso de esta versión de Cronos las diferencias comienzan desde la caja, mientras que en el DVD es una caja sencilla en la versión Blu Ray nos encontramos con una cajita metálica muchísimo más bonita, también se diferencian en que la portada del DVD corresponde a un dibujo del Cronos Device mientras que en el Blu Ray es una fotografía real del aparato.
Tema aparte son los extras, entre lo que podemos encontrar una entrevista muy interesante con Federico Luppi, notas de producción y lo más interesante, un cortometraje que data de los primeros años mozos de Don Guillermo (1987, el año de la bestia) llamado Geometría, en donde nos encontramos con un joven director rindiendo tributo al cine italiano más pastoso, desde la iluminación basada en tonos rojos y azules (clara referencia a Mario Bava y su cinta 6 mujeres para el asesino). También nos encontramos con pequeños homenajes a cintas como el exorcista, e inclusive se notan influencias de Sami Raimi y su clásico Evil Dead.
Pero bueno, ahora déjenme hablarles un poquito de mi relación con las películas de Guillermo del Toro, no les hablaré de lo que ha significado su carrera porque pues asumo que como mexicanos que somos, todos nos hemos sentido empapados un poco con la gloria del gordito oriundo de Guadalajara.
El primer acercamiento que tuve con una cinta de Guillermo fue Mimic, era el año 1997, yo contaba con 10 años de edad y estaba ansioso por devorar esta cinta de la cual no paraban de hablar en la televisión, poco o nada me importaba la figura del director en aquellos años, siendo yo tan joven no entendía todavía la labor de un director, ni mucho menos me imaginaba la maravillosa carrera que se labraría este compatriota mexicano. Pero bueno, la historia comienza un poco mal, ya que por mi corta edad no se me permite entrar al cine a ver Mimic, por lo cual decido entrar a ver Hombres de Negro, cosa que a mi madre, quien me acompañaba, la tenía sin cuidado, a final de cuentas era otra película de monstruos que a su hijo tanto le llamaban la atención.
Pues bien, no pude ver Mimic, pero gracias a los descuidos de los siempre fieles videoclubes pude hacerme con ella un tiempo después, cuando salió a la renta, en un primer visionado me pareció interesante, una buena cinta de monstruos, bastante original, pero algo llamó mi atención, había un nombre que no cuadraba en todo esto, Guillermo del Toro, no sonaba como los clásico Arnold Shwarzenegger o los Steven Spilberg, a los que yo estaba acostumbrado, su nombre me sonaba muy cercano y familiar. Pero bueno, de ahí no pasó, recuerdo no haber prestado mayor interés hasta años más adelante, en particular cuando se estrenó la segunda parte de Blade, que contaba nuevamente con el señor Guillermo a la batuta, fue cuando en realidad comencé a seguir la carrera de este señor, desde su maravillosa cinta de fantasmas hasta su épica de superhéroes HellBoy, inclusive sus primeros trabajos para televisión en la serie La Hora Marcada, Guillermo del Toro se ha convertido sin lugar a dudas en uno de los directores más importantes de la época por su sello inconfundible y esa imaginación tan latente en todas sus cintas.
Ahora hablemos un poquito de Cronos, el primer largometraje del director en donde ya nos deja ver el estilo y obsesiones que acompañarán su carrera a lo largo de los años (me refiero en específico en esa insana fijación por las maquinarias, engranes y todo lo que tenga que ver con relojes).
En primer lugar debemos reconocer muchas cosas, la primera de ellas es que nos encontramos ante una cinta de muy bajo presupuesto, que gracias al reparto que se consiguió logró tener algo de estabilidad lo que derivó en que tuviera una credibilidad mayor, a que solo contara con el nombre de Guillermo (siendo en aquellos tiempos un completo desconocido). Hablamos de gente habitual en las cintas de Del Toro, Ron Perlman (que años más adelante lo veremos haciendo el papel para el cual nació, es decir, HellBoy) y Federico Luppi. Y claro Claudio Brook, recordado por cintas que hizo con Luis Buñuel como el ángel exterminador  y Simón del desierto.
Que puedo decir de ella, sin lugar a dudas una excelente película de vampiros, que toma el mito del clásico personaje y lo desdobla hasta puntos nunca antes imaginados, una historia de amor entre un abuelo y su nieta, una historia de ambición y poder entre los integrantes de la familia De La Guardia.
Guillermo del Toro nos regala alguno de los momentos más hermosos de toda su filmografía, momentos que solo pudieron ser creados debido a la escases de presupuesto y la necesidad de usar la imaginación como medio de poder contar y crear situaciones. Por ejemplo la escena del baño, en donde vemos a Jesús lamer del suelo unas gotas de sangre, una escena formidable que sostiene y revela gran parte de la personalidad del personaje, este anciano se está convirtiendo en un vampiro por influjo del aparato cronos.
Otra escena inolvidable es aquella en donde vemos a Aurorita cobijar a su abuelo dentro de una caja de juguetes, mientras el permanece en un alto grado de descomposición al punto de comenzar a perder partes de su piel.
Una de las grandes características de Guillermo es sin lugar a dudas la habilidad que tiene para hacer funcionar una cinta sin importar el presupuesto que tenga, es obvio que aquí contaba con uno muy reducido pero no por eso deja de experimentar y de crear en afán de construir un escenario verosímil que funcione para que la historia se desenvuelva. Para citar un ejemplo, el director plantea la idea de encontrarnos en un México post-tratado de libre comercio, y se cuestiona la idea de lo que culturalmente pudo afectar eso en la sociedad mexicana, por eso nos encontramos en todas partes pistas de ella, cajas de galletas japonesas, periódicos escritos en ruso, señalizaciones de tránsito con 3 idiomas, español, ruso y japonés, sin lugar a dudas un dato muy curioso que puede ser considerado hasta cierto punto un pequeño guiño al diseño de producción utilizado en Blade Runner.
Otro de los puntos fuertes a tratar en esta cinta son los monstruos, Guillermo siempre nos ha deleitado con sus criaturas, pero si algo ha dejado en claro es que su intención es cambiar por completo el paradigma que se tiene de los monstruos. En sus cintas las pesadillas siempre son los protagonistas, es su vida la que seguimos a lo largo de la cinta, sus decepciones, sus problemas, su necesidad de ser aceptados. En HellBoy es muchísimo más claro este punto, en donde el demonio rojo lucha por ser reconocido por la sociedad, para poder ser parte de ella.
Aquí ocurre algo similar, cuando el personaje de Jesús se ve convertido en vampiro se desata una lucha interior por no entender su lugar en el mundo, aún sigue amando a su esposa y nieta, pero sabe que ya no encaja en ese mundo, inclusive en un punto estuvo a nada de traer a su nieta a su propio mundo, arrepintiéndose justo a tiempo.
Luego tenemos la mitología creada alrededor del Cronos Device, formidable apuesta argumental del director, en vez de que toda la historia gire alrededor de ella, se convierte solamente en un motor impulsor al grado de que se vuelven innecesarios más detalles de su creación, el aparato vive bajo una enorme tela de misterio, misterios los cuales el personaje de Brooks parece estar del todo enterado, pero que nunca terminan por ser necesarios, ese misterio es precisamente el que le da esa relevancia e importancia en la historia.
Sin lugar a dudas una película maravillosa, la cual disfruto mucho cada vez que veo y que motiva mi imaginación. El primer destello de genialidad que años más tarde nos dejaría ver en su máximo esplendor en cintas como el laberinto del fauno o el espinazo del diablo.
Película solo recomendable si usted está esperando ansiosamente el estreno de Pacific Rim, mientras espera puede chutarse toda la filmografía del director mexicano, comenzando por esta.

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