05 febrero, 2015

The shape of things (2003)

También conocida como "Por amor al arte".

Dirección y Guión: Neil LaBute.

Música: Elvis Costello.

Reparto: Rachel Weisz, Paul Rudd, Gretchen Mol, FrederickWeller.





Hola, hoy quiero recomendarles una película que se sale un poco (o bastante) de las cintas que suelo recomendar aquí.
Por el momento no veremos nada de vísceras, monstruos, naves espaciales, viajes en el tiempo, no, nada de eso, el día de hoy quiero recomendarles algo un poco más cercano a la “comedia romántica” (¿?) o dicho de otra forma, a la “comedia dramática” (¿?).

¿De qué va la película? La película narra la historia de una pareja de universitarios (Adam y Evelyn) y los pormenores que los han llevado a estar juntos. El es un tipo más bien reservado, trabaja como vigilante en un museo, le gusta la comida chatarra y el teatro. Ella es una estudiante de arte que se encuentra preparando su proyecto de tesis, es extrovertida, va en contra del “sistema” y le preocupa la verdadera apreciación del arte por encima de cuadradas ataduras morales.
Una pareja que en el papel poco podrían tener en común comienzan a frecuentarse y terminan por hacerse novios, durante la cinta veremos como el amor verdadero provoca cambios en ellos, no solo a nivel anímico sino que los cambios se manifiestan físicamente.
La nueva pareja de Adam (Ant-Man, digo Paul Rudd)  se ve como una intrusión en su vida a los ojos de sus mejores amigos, provocando esto situaciones incomodas y malentendidos.
La película es muy interesante a diferentes niveles, para comenzar su puesta en escena, nos encontramos con una adaptación de una obra de teatro, eso está muy marcado en la construcción de las escenas, cada escena dura aproximadamente 10 minutos y ocurre en un escenario en particular (una sala de museo, los pasillos de una escuela, un cuarto, una sala de espera de un hospital), escenario que aparece solo una vez en la película para no volver a repetirse. En lo particular me gusta mucho su puesta en escena, nos transporta conscientemente a este microuniverso y pareciera que nos dice: miren, esta obra está delimitada por estás escenas en particular, es como si fueran los bordes de un cuadro que enmarcan el lienzo, lo que hay fuera no importa, importa lo que ocurre en el lienzo.
Esto es muy importante, esa magia que ocurre con algunas obras cinematográficas, una magia que es muy difícil de explicar (me ocurre igual con El Resplandor), es una sensación muy bonita de conciencia. De conciencia de que lo que estás viendo es una representación artística de alguna situación de la vida real (sin importar lo común o lo poco común que sea). No trata de ser abiertamente realista ni tampoco raya en el extremo del surrealismo, como les digo, es una sensación rara que pocas películas logran causar en mí, esta es una de ellas.
Por otro lado el personaje de Evelyn, interpretado por Rachel Weisz, su postura hacia el arte es toda una manifestación de intenciones. ¿Puede el artista afectar directamente a su audiencia y hasta qué punto es razonable que lo haga? ¿En qué momento el arte deja de ser arte para convertirse en un crimen o aberración? ¿Es el arte en si un crimen y una aberración? ¿Quién juzga que es el arte y cuáles son sus alcances?
Todas estas preguntas saltan a nuestra mente después de ver la cinta.
Una película que resulta entretenida y fácil de ver en su primera hora, con momentos que rayan en la comedia romántica y el drama típico norteamericano, pero que sin embargo guarda un oscuro secreto que es revelado al final de la cinta. Secreto que nos obliga a replantearnos por completo nuestra percepción sobre los alcances del amor y el papel que jugamos en nuestras relaciones humanas.
Una cinta divertida, fácil de disfrutar y digerir, con un mensaje desolador a la vez que inesperado. Por mucho, uno de los finales mas impactantes que he visto, me ha dejado con la boca abierta por meses tratando de asimilar todo, sumamente recomendable.  




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