Dirección y Guión: Neil LaBute.
Música: Elvis Costello.
Reparto: Rachel Weisz, Paul Rudd, Gretchen Mol, FrederickWeller.
Hola, hoy quiero recomendarles una película que se sale un
poco (o bastante) de las cintas que suelo recomendar aquí.
Por el momento no veremos nada de vísceras, monstruos, naves
espaciales, viajes en el tiempo, no, nada de eso, el día de hoy quiero
recomendarles algo un poco más cercano a la “comedia romántica” (¿?) o dicho de
otra forma, a la “comedia dramática” (¿?).
¿De qué va la película? La película narra la historia de una
pareja de universitarios (Adam y Evelyn) y los pormenores que los han llevado a
estar juntos. El es un tipo más bien reservado, trabaja como vigilante en un
museo, le gusta la comida chatarra y el teatro. Ella es una estudiante de arte
que se encuentra preparando su proyecto de tesis, es extrovertida, va en contra
del “sistema” y le preocupa la verdadera apreciación del arte por encima de
cuadradas ataduras morales.
Una pareja que en el papel poco podrían tener en común
comienzan a frecuentarse y terminan por hacerse novios, durante la cinta
veremos como el amor verdadero provoca cambios en ellos, no solo a nivel
anímico sino que los cambios se manifiestan físicamente.
La nueva pareja de Adam (Ant-Man, digo Paul Rudd) se ve como una intrusión en su vida a los ojos
de sus mejores amigos, provocando esto situaciones incomodas y malentendidos.
La película es muy interesante a diferentes niveles, para
comenzar su puesta en escena, nos encontramos con una adaptación de una obra de
teatro, eso está muy marcado en la construcción de las escenas, cada escena dura
aproximadamente 10 minutos y ocurre en un escenario en particular (una sala de
museo, los pasillos de una escuela, un cuarto, una sala de espera de un
hospital), escenario que aparece solo una vez en la película para no volver a
repetirse. En lo particular me gusta mucho su puesta en escena, nos transporta conscientemente
a este microuniverso y pareciera que nos dice: miren, esta obra está delimitada
por estás escenas en particular, es como si fueran los bordes de un cuadro que
enmarcan el lienzo, lo que hay fuera no importa, importa lo que ocurre en el
lienzo.
Esto es muy importante, esa magia que ocurre con algunas
obras cinematográficas, una magia que es muy difícil de explicar (me ocurre
igual con El Resplandor), es una sensación muy bonita de conciencia. De
conciencia de que lo que estás viendo es una representación artística de alguna
situación de la vida real (sin importar lo común o lo poco común que sea). No
trata de ser abiertamente realista ni tampoco raya en el extremo del
surrealismo, como les digo, es una sensación rara que pocas películas logran
causar en mí, esta es una de ellas.
Por otro lado el personaje de Evelyn, interpretado por
Rachel Weisz, su postura hacia el arte es toda una manifestación de
intenciones. ¿Puede el artista afectar directamente a su audiencia y hasta qué
punto es razonable que lo haga? ¿En qué momento el arte deja de ser arte para
convertirse en un crimen o aberración? ¿Es el arte en si un crimen y una
aberración? ¿Quién juzga que es el arte y cuáles son sus alcances?
Todas estas preguntas saltan a nuestra mente después de ver
la cinta.
Una película que resulta entretenida y fácil de ver en su primera hora, con momentos
que rayan en la comedia romántica y el drama típico norteamericano, pero que
sin embargo guarda un oscuro secreto que es revelado al final de la cinta.
Secreto que nos obliga a replantearnos por completo nuestra percepción sobre
los alcances del amor y el papel que jugamos en nuestras relaciones humanas.
Una cinta divertida, fácil de disfrutar y digerir, con un mensaje desolador a la vez
que inesperado. Por mucho, uno de los finales mas impactantes que he visto, me ha dejado con la boca abierta por meses tratando de asimilar todo, sumamente recomendable.

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