Director: Guillermo del Toro
Guión: Guillermo del Toro y Travis Beachman
Fotografía: Guillermo Navarro
Reparto: Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Hunnam, Ron Perlman.
El otro día veía una entrevista que le hicieron a Alejandro
Jodorowsky en la que el tipo decía que el cine debe de crear imágenes que las
personas recuerden para toda su vida, ponía el ejemplo de 2 películas, la
primera “un perro andaluz” de Luis Buñuel, todos los que hemos visto ese
cortometraje sin lugar a dudas se nos ha quedado grabado en el subconsciente
ese momento en el que Don Luis corta el ojo de una mujer usando una navaja de
afeitar. No importa que no recordemos de
qué trata la historia, ni que no recordemos esa otra escena del tipo con un
agujero en la mano del cual salen hormigas, o esa bizarra caminata por la
playa, nada de eso importa, todos recordamos ese ojo cercenado.
Bueno pues, luego el señor Jodorowsky menciona la película “Avatar”
de James Cameron, película que considero el epitome de todas las obsesiones del
buen Cameron, robots, armas futuristas, una fijación insana por los filtros de
color azul y demás. Don Jodo habla sobre la película y dice que 3 semanas
después de verla ya no recordaba nada sobre ella, no se le había quedado
grabada ninguna imagen, por consiguiente el consideraba que Avatar a pesar del
despliegue de presupuesto y de avances en la tecnología, no había logrado
satisfacer esa necesidad básica en el cine, cosa que por otro lado Don Luis
Buñuel si logró utilizando únicamente una cámara, una navaja y un ojo de
cordero.
Sabemos que Alejandro es el detractor número uno del cine
estilo Hollywood, odia por sobre todas las cosas el sistema industrializado en
que se producen películas. Así que no hay que tomar tan a pecho lo que dice don
Jodo, aunque en algo si estoy de acuerdo, el cine son imágenes y esas imágenes deben
de causar una impresión en la audiencia.
Siempre he sido un seguidor del cine fantástico por razones
que ya he argumentado en este blog, una de esas razones es sin lugar a dudas la
fascinación por imágenes que rebasen la realidad, me vienen a la mente momentos
que no creo olvidar nunca en mi vida, como aquel en donde Kane sufre un ataque
en medio del comedor y vemos como se le revienta el pecho y emerge de él un
extraño ser alienígena, o ese momento en donde vemos al Plymouth fury rojo
recorrer una solitaria carretera completamente envuelto en llamas, o quien
podría olvidar a ese entrañable robot con acento raro tratando de articular una
frase en español que decía algo como: “hasta la vista, baby”.
Despues de ver Pacific Rim al menos unas 6 veces desde el
día de su estreno hasta el día de hoy que escribo este intento de crítica, he
llegado a la conclusión de que la imagen más poderosa (por lo menos para mí) y
que contiene tal carga de emoción y dramatismo, que sin lugar a dudas
representa todos los conceptos que maneja la película tanto intelectual como
espiritualmente, es el momento en que vemos a la joven Mako Mori en un mar de
lágrimas sosteniendo su zapatito rojo tratando de huir de Onibaba, ese
monstruoso Kaiju con forma de crustáceo.
Ese momento para mí describe a la perfección el miedo
infantil por los monstruos, nos fascinan y al mismo tiempo les tememos.
Imagínense por un momento esto, somos niños otra vez al
cuidado de nuestros padres, ellos representan la sabiduría que trae la edad,
por lo cual siempre confiaremos en lo que nos digan, por las noches frías en
que nos despertábamos de una pesadilla llorando (esto después de ver a
escondidas The Omen, esa película que ellos mismos nos prohibieron ver por
nuestro propio bien) acudían a nosotros y nos consolaban diciendo que los
monstruos no existen, les creemos. Ahora imagínense un día despertar y
descubrir que todo era mentira, que los monstruos si existen, que son gigantes
y que vienen a por ti.
Todos esos lazos destrozados, la confianza, el cariño, el
amor, todo eso está representado en el zapatito rojo que Mako cuida entre sus
manos, llora de terror por el monstruo, pero también llora por la pérdida de
sus padres, no solo los ha perdido físicamente sino que los ha perdido en un
terreno emocional que ni siquiera sabía que existía.
Sí, claro, los robots gigantes están espectaculares, ni que
decir de los Kaijus (cabrón Otachi, es el mejor de todos!!) pero al final del
día la imagen con la que me quedo no es la del Cherno Alpha siendo derribado dramáticamente
por dos Kaijus, ni la imagen del Gipsy desenfundando su espada en medio de la
estratosfera y partiendo a la mitad a lo que queda de Otachi, ni mucho menos
esa referencia cristiana en la cual vemos al Gipsy descender al universo
extraterrestre con los brazos extendidos en plan Jesucristo para luego
detonarse a sí mismo y acabar con todos esos bastardos alienígenas, no señores,
la imagen que perdurará para siempre en mi mente es la de la joven Mako y su
zapatito rojo siendo perseguida por un enorme monstruo.
Pacific Rim es una compleja (no por esto complicada) puesta
en escena en donde vemos a Guillermo rendir tributo, sin caer en referencias
claras, a dos de los elementos claves en la cultura oriental, es decir, los
mechas y los kaijus.
¿De qué va la historia? Ya todos lo sabemos, un grupo de
monstruos gigantes emergen del océano pacifico y la humanidad se ve en la
necesidad de crear robots gigantes para detenerlos, la película nos sitúa en el
momento en que la guerra contra los kaijus está en su momento más penoso y dramático,
la humanidad está perdiendo y no parece existir escapatoria. Es en ese momento
cuando entran en escena las figuras típicas del cine de aventuras, el héroe
solitario, la compañera que le enseñará el trabajo en equipo, el malhumorado
jefe que de a poco deja ver su verdadera y buena onda faceta, acompañados de un
montón de personajes secundarios que tienen el único encargo de hacer cosas
espectaculares y llenar la pantalla con momento épicos y llenos de emoción,
para ejemplo el equipo ruso que no tiene más de 5 líneas de dialogo en toda la película
pero eso es suficiente para saber que los tipos son unos malditos patea
traseros como pocos han existido. Hellboy…digo Ron Perlman como Hanibal Chau,
un mafioso que bebe mucho de la cultura sicaria mexicana con su extravagancia y
demostración de poder.
No nos engañemos, la película está hecha claramente para un
público infantil/juvenil, ¿Cuál es la diferencia? Que Guillermo del Toro no
considera que los jóvenes por el hecho de su corta edad sean estúpidos y sin cerebro,
es por eso que debajo de toda esa maquinaria oxidada y monstruos babeantes se
encuentran muchos detalles que para el admirador casual del cine puede que
lleguen a escapársele. Detalles “escondidos” que rayan en lo Kubriquiano y que
tiene mucho que ver con el diseño, símbolos y su interpretación.
Es típico en Guillermo del Toro llevar un cuidado diseño de
producción, en sus películas supervisa cada detalle de iluminación, de
vestuario, de diseño. Todo esto con el propósito de que el diseño no esté ahí
solamente para que la película se vea bien sino para que también participen en
el dialogo que construye a los personajes.
Vemos por ejemplo como los colores son diferentes en cada
personaje, en Raleigh predominan los verdes y los ámbares, en Mako los azules,
al final de la cinta veremos como todos se suman en una sola paleta de color
rojo.
Los actores están muy bien, teniendo en cuenta que tienen
que luchar en carisma contra unos hermosos robots y bestias gigantes. Idris
Elba se vuelve a subir al tren del Sci-Fi y no contento con haber impactado
heroicamente la Prometheus contra la nave del Ingeniero, este año se sube ahora
a un Jaeger y nos muestra un personaje lleno de contrastes y súper divertido.
Rinko Kikuchi está bien, sobresale sobre todo en esos momentos físicos en donde
se pone a prueba su destreza para las artes marciales, pero bueno, seamos
sinceros, todos los japoneses nacen sabiendo algún arte marcial. Punto y aparte
es la pequeña Mako interpretada por Mana Ashida, alguien dele un puto óscar a
esa niña por hacernos llorar en la sala del cine sin pronunciar ni una sola
maldita palabra!!!
Los Jaeger están diseñados claramente inspirados en las
series de anime japonesas, en particular encuentro muchas reminiscencias a
Gundam y Patlabor. A pesar de lo que la sociedad se empeña en decir, yo no veo
ninguna referencia a Evangelion, bueno, es más, en evangelion los EVAs ni
siquiera eran mechas, eran unos putos monstruos con armaduras, no mamen, pero
no me voy a enojar por eso ahorita. En alguna ocasión escuché decir a Guillermo
que una de las cosas que quería hacer con Hellboy era mostrar unos héroes medio
“chaquetones e improvisados”, recuerdo mucho de esa película la sensación de
desgaste por el uso, las armas, los ítems y demás estás gastadas y sucias,
recuerdo mucho un aparato que usa Abe Sapiens, el cual está en condiciones no
muy buenas, inclusive se ve claramente el uso de cinta gris para unir piezas
dañadas. Ese mismo concepto es usado nuevamente en Pacific Rim, en donde vemos
los desgastados trajes de los pilotos, la maquinaria oxidada y la tecnología
que a pesar de lucir bastante avanzada también se nota claramente usada y
desgastada. Los robots poseen cada uno una personalidad y habilidades
diferentes, por ejemplo el Cherno Alpha, el cual asemeja en su diseño a un gran
tanque de guerra. Durante la cinta se hace referencia a la edad del Jaeger,
haciendo alusión a que es uno de los más viejos y en funcionamiento. Detalles
en su diseño ayudan a crear la mitología y características de los personajes,
por ejemplo, de todos los Jaeger, éste es el único en que la cabina de pilotaje
no se encuentra en la “cabeza” del robot, por el contrario aquí se encuentra en
el pecho del mismo, esto lo hace uno de los Jaeger más seguros, por otro lado
es el único Jaeger que no cuenta con un sistema de escapatoria para los
pilotos, es decir, los pilotos rusos entran al Jaeger para sobrevivir o para
morir, no existe ninguna otra opción para ellos.
Los monstruos son variados e impresionantes, tomando reminiscencias
del reino animal, veremos uno que parece un tiburón, otro parece un cangrejo.
De todos ellos el que me enamoró desde el primer momento en que lo vi fue sin
lugar a dudas Otachi. Un Kaiju que dentro de su diseño guarda al menos 2
evoluciones que lo hacen espectacular y mantiene la expectación durante su
pelea. Otro Kaiju que llama mi atención y que en la película no aparece más que
una fracción de segundos es el llamado Karloff, un Kaiju larguirucho que recuerda
la cara del actor Boris Karloff, famoso por su interpretación del legendario
monstruo de Frankenstein, película que Guillermo siempre ha comentado como su
favorita del género de monstruos. Este Kaiju tiene mayor presencia en el comic,
siendo el primero en ser derrotado en manos de un Jaeger.
Pero bueno, Pacific Rim sin lugar a dudas es una gran
película de aventuras que se presta a nuevos visionados e interpretaciones más
profundas. Llena de emociones, batallas espectaculares y momentos llenos de un
humanismo que Guillermo siempre ha mostrado en sus películas.
Película súper recomendable si usted es fan de robots
gigantes y monstruos gigantes. Fanboys sin conocimientos básicos de anime y que
están amargados con la vida favor de abstenerse.

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