07 noviembre, 2013

Pacific Rim (2013)

También conocida como Titanes del Pacifico.

Director: Guillermo del Toro

Guión: Guillermo del Toro y Travis Beachman

Fotografía: Guillermo Navarro

Reparto: Idris Elba, Rinko Kikuchi, Charlie Hunnam, Ron Perlman.





El otro día veía una entrevista que le hicieron a Alejandro Jodorowsky en la que el tipo decía que el cine debe de crear imágenes que las personas recuerden para toda su vida, ponía el ejemplo de 2 películas, la primera “un perro andaluz” de Luis Buñuel, todos los que hemos visto ese cortometraje sin lugar a dudas se nos ha quedado grabado en el subconsciente ese momento en el que Don Luis corta el ojo de una mujer usando una navaja de afeitar.  No importa que no recordemos de qué trata la historia, ni que no recordemos esa otra escena del tipo con un agujero en la mano del cual salen hormigas, o esa bizarra caminata por la playa, nada de eso importa, todos recordamos ese ojo cercenado.
Bueno pues, luego el señor Jodorowsky menciona la película “Avatar” de James Cameron, película que considero el epitome de todas las obsesiones del buen Cameron, robots, armas futuristas, una fijación insana por los filtros de color azul y demás. Don Jodo habla sobre la película y dice que 3 semanas después de verla ya no recordaba nada sobre ella, no se le había quedado grabada ninguna imagen, por consiguiente el consideraba que Avatar a pesar del despliegue de presupuesto y de avances en la tecnología, no había logrado satisfacer esa necesidad básica en el cine, cosa que por otro lado Don Luis Buñuel si logró utilizando únicamente una cámara, una navaja y un ojo de cordero.

Sabemos que Alejandro es el detractor número uno del cine estilo Hollywood, odia por sobre todas las cosas el sistema industrializado en que se producen películas. Así que no hay que tomar tan a pecho lo que dice don Jodo, aunque en algo si estoy de acuerdo, el cine son imágenes y esas imágenes deben de causar una impresión en la audiencia.
Siempre he sido un seguidor del cine fantástico por razones que ya he argumentado en este blog, una de esas razones es sin lugar a dudas la fascinación por imágenes que rebasen la realidad, me vienen a la mente momentos que no creo olvidar nunca en mi vida, como aquel en donde Kane sufre un ataque en medio del comedor y vemos como se le revienta el pecho y emerge de él un extraño ser alienígena, o ese momento en donde vemos al Plymouth fury rojo recorrer una solitaria carretera completamente envuelto en llamas, o quien podría olvidar a ese entrañable robot con acento raro tratando de articular una frase en español que decía algo como: “hasta la vista, baby”.
Despues de ver Pacific Rim al menos unas 6 veces desde el día de su estreno hasta el día de hoy que escribo este intento de crítica, he llegado a la conclusión de que la imagen más poderosa (por lo menos para mí) y que contiene tal carga de emoción y dramatismo, que sin lugar a dudas representa todos los conceptos que maneja la película tanto intelectual como espiritualmente, es el momento en que vemos a la joven Mako Mori en un mar de lágrimas sosteniendo su zapatito rojo tratando de huir de Onibaba, ese monstruoso Kaiju con forma de crustáceo.
Ese momento para mí describe a la perfección el miedo infantil por los monstruos, nos fascinan y al mismo tiempo les tememos.
Imagínense por un momento esto, somos niños otra vez al cuidado de nuestros padres, ellos representan la sabiduría que trae la edad, por lo cual siempre confiaremos en lo que nos digan, por las noches frías en que nos despertábamos de una pesadilla llorando (esto después de ver a escondidas The Omen, esa película que ellos mismos nos prohibieron ver por nuestro propio bien) acudían a nosotros y nos consolaban diciendo que los monstruos no existen, les creemos. Ahora imagínense un día despertar y descubrir que todo era mentira, que los monstruos si existen, que son gigantes y que vienen a por ti.
Todos esos lazos destrozados, la confianza, el cariño, el amor, todo eso está representado en el zapatito rojo que Mako cuida entre sus manos, llora de terror por el monstruo, pero también llora por la pérdida de sus padres, no solo los ha perdido físicamente sino que los ha perdido en un terreno emocional que ni siquiera sabía que existía.
Sí, claro, los robots gigantes están espectaculares, ni que decir de los Kaijus (cabrón Otachi, es el mejor de todos!!) pero al final del día la imagen con la que me quedo no es la del Cherno Alpha siendo derribado dramáticamente por dos Kaijus, ni la imagen del Gipsy desenfundando su espada en medio de la estratosfera y partiendo a la mitad a lo que queda de Otachi, ni mucho menos esa referencia cristiana en la cual vemos al Gipsy descender al universo extraterrestre con los brazos extendidos en plan Jesucristo para luego detonarse a sí mismo y acabar con todos esos bastardos alienígenas, no señores, la imagen que perdurará para siempre en mi mente es la de la joven Mako y su zapatito rojo siendo perseguida por un enorme monstruo.
Pacific Rim es una compleja (no por esto complicada) puesta en escena en donde vemos a Guillermo rendir tributo, sin caer en referencias claras, a dos de los elementos claves en la cultura oriental, es decir, los mechas y los kaijus.
¿De qué va la historia? Ya todos lo sabemos, un grupo de monstruos gigantes emergen del océano pacifico y la humanidad se ve en la necesidad de crear robots gigantes para detenerlos, la película nos sitúa en el momento en que la guerra contra los kaijus está en su momento más penoso y dramático, la humanidad está perdiendo y no parece existir escapatoria. Es en ese momento cuando entran en escena las figuras típicas del cine de aventuras, el héroe solitario, la compañera que le enseñará el trabajo en equipo, el malhumorado jefe que de a poco deja ver su verdadera y buena onda faceta, acompañados de un montón de personajes secundarios que tienen el único encargo de hacer cosas espectaculares y llenar la pantalla con momento épicos y llenos de emoción, para ejemplo el equipo ruso que no tiene más de 5 líneas de dialogo en toda la película pero eso es suficiente para saber que los tipos son unos malditos patea traseros como pocos han existido. Hellboy…digo Ron Perlman como Hanibal Chau, un mafioso que bebe mucho de la cultura sicaria mexicana con su extravagancia y demostración de poder.
No nos engañemos, la película está hecha claramente para un público infantil/juvenil, ¿Cuál es la diferencia? Que Guillermo del Toro no considera que los jóvenes por el hecho de su corta edad sean estúpidos y sin cerebro, es por eso que debajo de toda esa maquinaria oxidada y monstruos babeantes se encuentran muchos detalles que para el admirador casual del cine puede que lleguen a escapársele. Detalles “escondidos” que rayan en lo Kubriquiano y que tiene mucho que ver con el diseño, símbolos y su interpretación.
Es típico en Guillermo del Toro llevar un cuidado diseño de producción, en sus películas supervisa cada detalle de iluminación, de vestuario, de diseño. Todo esto con el propósito de que el diseño no esté ahí solamente para que la película se vea bien sino para que también participen en el dialogo que construye a los personajes.
Vemos por ejemplo como los colores son diferentes en cada personaje, en Raleigh predominan los verdes y los ámbares, en Mako los azules, al final de la cinta veremos como todos se suman en una sola paleta de color rojo.
Los actores están muy bien, teniendo en cuenta que tienen que luchar en carisma contra unos hermosos robots y bestias gigantes. Idris Elba se vuelve a subir al tren del Sci-Fi y no contento con haber impactado heroicamente la Prometheus contra la nave del Ingeniero, este año se sube ahora a un Jaeger y nos muestra un personaje lleno de contrastes y súper divertido. Rinko Kikuchi está bien, sobresale sobre todo en esos momentos físicos en donde se pone a prueba su destreza para las artes marciales, pero bueno, seamos sinceros, todos los japoneses nacen sabiendo algún arte marcial. Punto y aparte es la pequeña Mako interpretada por Mana Ashida, alguien dele un puto óscar a esa niña por hacernos llorar en la sala del cine sin pronunciar ni una sola maldita palabra!!!
Los Jaeger están diseñados claramente inspirados en las series de anime japonesas, en particular encuentro muchas reminiscencias a Gundam y Patlabor. A pesar de lo que la sociedad se empeña en decir, yo no veo ninguna referencia a Evangelion, bueno, es más, en evangelion los EVAs ni siquiera eran mechas, eran unos putos monstruos con armaduras, no mamen, pero no me voy a enojar por eso ahorita. En alguna ocasión escuché decir a Guillermo que una de las cosas que quería hacer con Hellboy era mostrar unos héroes medio “chaquetones e improvisados”, recuerdo mucho de esa película la sensación de desgaste por el uso, las armas, los ítems y demás estás gastadas y sucias, recuerdo mucho un aparato que usa Abe Sapiens, el cual está en condiciones no muy buenas, inclusive se ve claramente el uso de cinta gris para unir piezas dañadas. Ese mismo concepto es usado nuevamente en Pacific Rim, en donde vemos los desgastados trajes de los pilotos, la maquinaria oxidada y la tecnología que a pesar de lucir bastante avanzada también se nota claramente usada y desgastada. Los robots poseen cada uno una personalidad y habilidades diferentes, por ejemplo el Cherno Alpha, el cual asemeja en su diseño a un gran tanque de guerra. Durante la cinta se hace referencia a la edad del Jaeger, haciendo alusión a que es uno de los más viejos y en funcionamiento. Detalles en su diseño ayudan a crear la mitología y características de los personajes, por ejemplo, de todos los Jaeger, éste es el único en que la cabina de pilotaje no se encuentra en la “cabeza” del robot, por el contrario aquí se encuentra en el pecho del mismo, esto lo hace uno de los Jaeger más seguros, por otro lado es el único Jaeger que no cuenta con un sistema de escapatoria para los pilotos, es decir, los pilotos rusos entran al Jaeger para sobrevivir o para morir, no existe ninguna otra opción para ellos.
Los monstruos son variados e impresionantes, tomando reminiscencias del reino animal, veremos uno que parece un tiburón, otro parece un cangrejo. De todos ellos el que me enamoró desde el primer momento en que lo vi fue sin lugar a dudas Otachi. Un Kaiju que dentro de su diseño guarda al menos 2 evoluciones que lo hacen espectacular y mantiene la expectación durante su pelea. Otro Kaiju que llama mi atención y que en la película no aparece más que una fracción de segundos es el llamado Karloff, un Kaiju larguirucho que recuerda la cara del actor Boris Karloff, famoso por su interpretación del legendario monstruo de Frankenstein, película que Guillermo siempre ha comentado como su favorita del género de monstruos. Este Kaiju tiene mayor presencia en el comic, siendo el primero en ser derrotado en manos de un Jaeger.
Pero bueno, Pacific Rim sin lugar a dudas es una gran película de aventuras que se presta a nuevos visionados e interpretaciones más profundas. Llena de emociones, batallas espectaculares y momentos llenos de un humanismo que Guillermo siempre ha mostrado en sus películas.

Película súper recomendable si usted es fan de robots gigantes y monstruos gigantes. Fanboys sin conocimientos básicos de anime y que están amargados con la vida favor de abstenerse.

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