04 junio, 2014

Non si sevizia un paperino (1972)

También conocida como "Don´t torture a duckling" y "Angustia de silencio"

Dirección: Lucio Fulci.
Historia: Lucio Fulci y Roberto Gianviti
Protagonistas: Florinda Bolkan, Barbara Bouchet, Tomas Milian, Marc Porel.


Una de las razones por las cuales comencé a escribir en este blog era para poder recomendar aquellas películas que a lo mejor han sido olvidadas a lo largo del tiempo, para que aquellos interesados en conocer otras facetas del cine pudieran tener un lugar donde encontrar ciertos títulos que les resultaran interesante.
De unos años para acá así es como me he encausado a encontrar películas, de repente encuentro un blog que se especializa en cine gore y me pongo a leer reseñas para ver cuál de esas películas puedo rescatar y ver por mi propia cuenta. Este blog era en un principio una manera de devolver el favor.

Espero que en las pocas reseñas que llevo escritas aunque sea una persona se viera interesada en alguna película que no conocía, orillándola a verla y a lo mejor a conocer otro género o director, que se yo. De ser así, mi misión se ha cumplido.
Digo lo anterior porque hace poco acabo de ver X-Men: Days of Future Past, y dije que haría una reseña sobre ella. Pero bueno, luego de eso me encontré frente a algunas películas de Lucio Fulci, uno de mis directores favoritos y al mismo tiempo estandarte de un género cinematográfico que hace las delicias del que aquí escribe.
Así que por hoy he decido no hablar sobre X-Men, considerando que pues el acceso a ella es bastante fácil, poco o nada puedo agregar sobre la película, la mejor cinta sobre los mutantes que se ha hecho hasta ahora, es cierto que al momento en que supe de su existencia sentí un gran recelo por ella, todas las anteriores adaptaciones me habían decepcionado, pero bueno, me tragué mis palabras y encontré que Bryan Singer se había puesto a estudiar todos estos años y pues había hecho una gran adaptación, con sus pros y sus contras, pero que al final de cuentas resulta una historia muy fiel a su origen y por sobre todo, muy entretenida y disfrutable.
Bien, dicho esto, quiero hablarles ahora de Lucio Fulci, un director menospreciado dentro de los conocedores grupos de cinéfilos. Cosa que no es de extrañar, como alguna vez ya les había comentado, el cine fantástico vivirá siempre a la sombra de aquellos géneros que se vanaglorian en retratar la realidad tangible y plana, olvidándose de la fantasía y la magia.
Lucio Fulci es uno de mis directores favoritos por la misma razón que gente como Kubrick, Buñuel, Lynch y demás directores pertenecen a esa lista. Por qué dentro de su cine nos encontramos con una modelación de la realidad fuera de lo común y que no intenta construirla ni representarla en base a modelos “reales”.
El cine de Fulci vive en una zona oscura entre la vigilia y esos primeros rayos de sol matutinos. Sus películas son ensoñaciones que mediante hermosas representaciones nos muestran diferentes aspectos del ser humano, sin tratar de juzgar ni señalar, simplemente nos los muestra para que lo admiremos, sin ninguna otra pretensión.
Fulci es violento (extremadamente violento), como muchos de sus compatriotas, con una insana fijación por desmembrar ojos, por lacerar la carne, por torturar a los débiles. Sin embargo, siguiendo la línea de la estética italiana, podemos encontrar que dentro de sus puestas en escena la violencia aparece adornada y enmarcada, se nos presenta de una manera tan estética y cuidada que puede que en vez de resultar repulsiva se nos haga atractiva.
Lucio cobró fama dentro del mundo del cine cuando se adentró en el género zombie y lo sobrenatural, sin embargo dentro de su filmografía podemos encontrar que experimento desde el spaguetti western hasta los giallos. Género (pienso yo) en el que demuestra todo su talento y conocimiento.
El cine giallo, no recuerdo si alguna vez lo he explicado aquí, pero lo haré para que el lector que no esté familiarizado pueda entender un poco mejor. Este tipo de cine se originó a finales de los años sesenta en Italia, tuvo su mayor popularidad en la década de los setenta, de la mano de gente como Darío Argento, Mario Bava y el propio Lucio Fulci. Básicamente se podría decir que el Giallo es un Thriller, es decir, una historia en donde se trata de resolver un misterioso asesinato. Vamos, una película detectivesca, aquí es donde los italianos le agregan de su propia cosecha y logran crear algo completamente diferente, para comenzar toda película Giallo se caracteriza por ser brutalmente violenta a la hora de mostrar asesinatos, puede o no contener litros y litros de sangre, pero siempre existirá esa violencia implícita. Una constante en estas cintas es el hecho de que la investigación regularmente siempre es llevada a cabo por una persona civil que fue testigo del asesinato, o que de alguna manera se vio involucrada dentro de los acontecimientos. Las resoluciones de los casos suelen brindar una enorme vuelta de tuerca, recayendo la culpa casi siempre en quien menos lo esperas. Dicho esto hay que aclarar que en la mayoría de los casos lo interesante no es saber quién es el asesino, sino las razones que lo llevaron a cometer esos asesinatos, recurriendo para esto a explicaciones psicoanalíticas y psicológicas.
Non si sivizia un paperino, es una hermosa cinta giallo que respeta todas estas características de las que les hablé. La historia va que en cierto pueblo italiano sumido en la ignorancia y la superstición comienzan a ocurrir misteriosos asesinatos que tienen como víctimas a niños pequeños. A esta investigación la acompañan hermosos momento que nos hablan de un Fulci inspirado y consciente de su técnica, súper recomendable que presten atención a esa escena en la que una mujer es asesinada en un cementerio, no sé ustedes, pero Tarantino le debe mucho de su estilo a esa sola escena.
Dentro de la historia nos encontramos con momentos de ensoñación hermosamente logrados, dentro de este universo se mezclan momento oníricos con la realidad, la magia y lo sobrenatural comienza a pesar dentro de los personajes y la violencia no es solo cruda sino extremadamente brutal.
No puedo decirles más de la trama, esta es de esas películas que deben verse sin ningún tipo de conocimiento sobre la historia para poder disfrutarla al máximo.

Una película súper recomendable, con buenas dosis de sangre, una hermosa fotografía y una estupenda dirección. Lucio Fulci demuestra con esta cinta que el mejor cine de terror se hizo en Italia, en la década de los setenta.

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