12 junio, 2014

Enemy (2013)

Dirección: Denis Villeneuve

Guión: Javier Gullón (Basado en el libro "el hombre duplicado" de José Saramago)

Protagonistas: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon.




El misterio es el elemento clave en toda obra de arte. -Luis Buñuel

El cine es probablemente y desde mi punto de vista la máxima culminación de la expresión artística humana. Cualquier otra manifestación artística queda al servicio de la creación cinematográfica, la literatura es un mero instrumento empleado por el cine para crear historias, al igual que otras disciplinas como el teatro, el uso de la música, la fotografía etc.
Se le cuelgan demasiadas medallas al proceso de lectura, se dice que en los libros está la respuesta a todos los males. No digo que no, tampoco que sí, creo más bien que se exagera un poco en la importancia que se le debiera de dar a la lectura. Los progresistas hablan mucho acerca de cómo las antiguas tradiciones deben de ser olvidadas, de cómo los circos no deben tener animales y la gente debe dejar de comer carne. Correcto, sigamos esa premisa y rompamos esa tradición de la lectura.
Los libros fueron una herramienta empleada para la conservación y divulgación de conocimientos o simples divertimentos. Para lo cual se emplea la palabra escrita, reconociendo erróneamente que la manera en que el ser humano adquiere conocimientos es por medio de las palabras.
Este uso de la palabra escrita debería de quedar minimizado ante el poder de la imagen, la imagen es capaz de transportarnos directamente al lugar de los hechos, sus alcances son inimaginables, desde su uso documental hasta la exploración fantástica que se pueda hacer con ella.
Que maravilloso hubiera sido que en la época de Jesús hubiera existido alguien con un equipo de grabación y se hubiera dedicado a hacer un documental sobre los milagros del Cristo.
O en estos momentos tener acceso a las grabaciones de un noticiero que se encargó de cubrir la batalla de Waterloo, con entrevistas a Napoleón y toda la cosa.
Los alcances del cine son enormes y aún sin explorar, claro, hay que comprender que desde sus inicios el cine encontró un sistema de mercado al cual se ajustó y gracias a eso ha logrado existir todos estos años, es decir, el cine es negocio, como en su tiempo no dudo que los libros fueran gran negocio.
Con esto hay que entender que existe gente que proporciona dinero para que se puedan hacer películas, esas personas están interesadas, obviamente, en recuperar su dinero y tener ganancias, es por eso que el cine está lleno de bodrios que a la gente le gusta y van en masa a las salas del cine a ver. Cosas como crepúsculo, divergente y juegos del hambre, películas que nacieron de la idea de algún sabiondo que hizo bien su chamba y realizó un buen estudio de mercado, con lo cual se dio cuenta que los chabos a estas alturas se siguen sintiendo incomprendidos, sienten que todos les hacen “bullyng” y que la sociedad no los quiere. Por eso en estas películas vemos a personajes con el mismo perfil y que parecen haber sido cortados con la misma tijera, superando a una sociedad que los “oprime”, porque así se sienten los chabos de hoy en día, y que al final del día ya sea que salvaron el planeta o se casaron y tuvieron hijos. Toda esa premisa la nutren con escuálidos destellos de contexto fantástico y vualá, ahí tienen su película adolescente (adolescente de adolecer, de dolor) veraniega.
Pensándolo un poco más a detalles, a lo mejor los videojuegos son el siguiente eslabón de la cadena artística humana, ellos nos permiten no solo visitar sino personificar y vivir en carne propia aventuras fantásticas, pero bueno, no soy experto en videojuegos, vamos, tampoco soy experto en cine si a esas vamos.
Lo que he tratado de expresar (no sé si correctamente) es que el cine es una de las cosas más hermosas que le han ocurrido al ser humano, gracias a el he podido viajar y conocer lugares absolutamente hermosos, he conocido el terror, he visto la evolución del ser humano, he visto naves en llamas más allá de Orión, He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderían en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, sino hubiera alguien con una cámara preparado para filmarlo.
El cine es tan hermoso que me ha regalado esta película basada en el libro “El hombre duplicado” de José Saramago.
Algo que me atrae muchísimo en el cine es el misterio, y no exclusivamente aquellas películas que abordan un asesinato o un robo como gancho misterioso a resolver, no, me refiero a que en la cinta se respire una vibra de misterio latente. Pondré un ejemplo, si alguna vez vieron “Ese oscuro objeto del deseo” de Luis Buñuel, se habrán topado que el personaje femenino principal está interpretado por dos actrices completamente diferentes una de otra, entran en escena aleatoriamente y dentro del universo de la película nadie parece notarlo. Cuando a Buñuel se le cuestionaba sobre esto el no daba una respuesta clara, solo decía que se le había ocurrido y ya, que no significaba nada.
Precisamente ese es el misterio del que les hablo, el acto consciente del creador cinematográfico de colocar determinadas acciones u objetos dentro de la cinta sin explicación alguna o aparente, dejando que sea el espectador quien cree sus propias conjeturas, dando pistas, probablemente, pero dando total libertad para que las respuestas las genere quien se sienta frente a la pantalla.
Es por eso que no me gustan mucho ese tipo de películas que nos tratan de mostrar una realidad digamos, más tangible y cercana a “nuestra realidad”. En este tipo de cintas se caen en moralismos y casi siempre el director quiere comprometernos con sus ideas, en estos casos el creador nos dice: miren, la guerra es mala, por eso no hay que apoyar la guerra, en la guerra la gente muere y morir es malo.
Ese tipo de argumentos son peligroso y no me llaman para nada la atención (a menos que quien lo haya hecho sea un Stanley Kubrick). Y no es solo con el tema de la guerra, sino con cualquier tema en general, rehúyo de aquellas cintas que tratan de clavar un mensaje moralista en el espectador, diciéndole que es bueno y que es malo.
Pues bueno, siento que le he dado muchas vueltas al asunto, entremos de lleno (ahora si) a hablar un poquito de esta película.
Dirigida por el canadiense Denis Villeneuve, quien ha forjado la mayor parte de su carrera en Canada, protagonizada por Jake Gyllenhaal.
¿De qué va la historia? Villeneuve nos cuenta entre episodios oníricos y escenas repetidas (cosas que, disculpen lo clavado que soy, se me hicieron una herencia Buñuelesca super latente) la historia de un profesor quien vive una vida rutinaria y algo deprimente, tiene una novia, un automóvil y un buen empleo. Un buen día un compañero le recomienda que vea una película llamada “Quien la sigue, la consigue”. El profesor de historia, no muy interesado en el cine, decide hacer caso y renta dicha película, cual es la sorpresa, se encuentra a si mismo actuando en la película, bueno, no es el mismo, debe de ser otra persona, pero idéntica milimétricamente a él. Es decir, este profesor de historia que vive una vida completamente normal y rutinaria un día descubre que existe otra persona exactamente, idénticamente a él.
La película gira alrededor de la búsqueda y el encuentro de estos dos personajes ajenos uno del otro, pero que comparten muchísimo más que cualquier otra persona.
Con un ritmo lento y pausado, poco a poco nos vamos adentrando en la obsesión de este personaje y en los miedo latentes que nos pueden acarrear el encontrarnos con que no somos únicos, la existencia misteriosa de un ser exactamente a nosotros comienza a perturbarnos y a destruir nuestra mente.
Heredera del mejor cine de Cronemberg y Lynch, basta ver esas tomas de rascacielos que se elevan como grandes falos violando la tranquilidad del cielo canadiense.
Impecable en el apartado técnico, una fotografía extremadamente bien cuidada, una edición que por momentos rompe intencionalmente su propio ritmo pausado y se convierte en un vertiginoso viaje que termina por recuperar su pasivo ritmo.
Esta es de ese tipo de películas que me gusta muchísimo recomendar, son de esas películas que me sorprenden y que me dejan con un grato sabor de boca, y que aunado a esto, me deja con una sensación indescriptible de terror, es el misterio lo que más me da miedo actualmente, a los 26 años de edad con los que cuento. De niño recuerdo que me daba un terror inimaginable la figura del xenomorfo de la película Alien, años más tarde, cuando crecí, seguía sintiendo miedo por la criatura, pero no por sus garras ni su monstruosidad, sino por lo que significaba, la completa falta de moralidad y falsos impulsos humanos, lo cual convierte a la criatura en la perfecta arma para matar.
Tengo que aclarar también, que no es una película fácil de ver, no es del tipo de cine que uno ve para desaburrirse o para pasar el rato. Esta es una película densa que se tiene que abordar con mucha decisión. No quiero con esto decir que está plagada de imágenes grotescas propias del gore, no, más bien está llena de imágenes chocantes que se impactan contra tu subconsciente y te hacen estremecer.
No diré más del argumento, porque como ocurre con la mayoría de películas que recomiendo, es necesario llegar a ella sin muchos conocimientos de la misma y dejarse inundar en el misterio que radica dentro de ella.
Película extremadamente recomendable si lo que usted quiere es trascender del cine más obvio a uno más personal y trascendente. 

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