Guión: Javier Gullón (Basado en el libro "el hombre duplicado" de José Saramago)
Protagonistas: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon.
El misterio es el elemento clave en toda obra de arte. -Luis Buñuel
El cine es probablemente y desde mi punto de vista la máxima
culminación de la expresión artística humana. Cualquier otra manifestación
artística queda al servicio de la creación cinematográfica, la literatura es un
mero instrumento empleado por el cine para crear historias, al igual que otras
disciplinas como el teatro, el uso de la música, la fotografía etc.
Se le cuelgan demasiadas medallas al proceso de lectura, se
dice que en los libros está la respuesta a todos los males. No digo que no,
tampoco que sí, creo más bien que se exagera un poco en la importancia que se
le debiera de dar a la lectura. Los progresistas hablan mucho acerca de cómo
las antiguas tradiciones deben de ser olvidadas, de cómo los circos no deben
tener animales y la gente debe dejar de comer carne. Correcto, sigamos esa
premisa y rompamos esa tradición de la lectura.
Los libros fueron una herramienta empleada para la
conservación y divulgación de conocimientos o simples divertimentos. Para lo
cual se emplea la palabra escrita, reconociendo erróneamente que la manera en
que el ser humano adquiere conocimientos es por medio de las palabras.
Este uso de la palabra escrita debería de quedar minimizado
ante el poder de la imagen, la imagen es capaz de transportarnos directamente
al lugar de los hechos, sus alcances son inimaginables, desde su uso documental
hasta la exploración fantástica que se pueda hacer con ella.
Que maravilloso hubiera sido que en la época de Jesús
hubiera existido alguien con un equipo de grabación y se hubiera dedicado a
hacer un documental sobre los milagros del Cristo.
O en estos momentos tener acceso a las grabaciones de un
noticiero que se encargó de cubrir la batalla de Waterloo, con entrevistas a
Napoleón y toda la cosa.
Los alcances del cine son enormes y aún sin explorar, claro,
hay que comprender que desde sus inicios el cine encontró un sistema de mercado
al cual se ajustó y gracias a eso ha logrado existir todos estos años, es
decir, el cine es negocio, como en su tiempo no dudo que los libros fueran gran
negocio.
Con esto hay que entender que existe gente que proporciona
dinero para que se puedan hacer películas, esas personas están interesadas,
obviamente, en recuperar su dinero y tener ganancias, es por eso que el cine
está lleno de bodrios que a la gente le gusta y van en masa a las salas del
cine a ver. Cosas como crepúsculo, divergente y juegos del hambre, películas
que nacieron de la idea de algún sabiondo que hizo bien su chamba y realizó un
buen estudio de mercado, con lo cual se dio cuenta que los chabos a estas
alturas se siguen sintiendo incomprendidos, sienten que todos les hacen
“bullyng” y que la sociedad no los quiere. Por eso en estas películas vemos a
personajes con el mismo perfil y que parecen haber sido cortados con la misma
tijera, superando a una sociedad que los “oprime”, porque así se sienten los
chabos de hoy en día, y que al final del día ya sea que salvaron el planeta o
se casaron y tuvieron hijos. Toda esa premisa la nutren con escuálidos
destellos de contexto fantástico y vualá, ahí tienen su película adolescente
(adolescente de adolecer, de dolor) veraniega.
Pensándolo un poco más a detalles, a lo mejor los
videojuegos son el siguiente eslabón de la cadena artística humana, ellos nos
permiten no solo visitar sino personificar y vivir en carne propia aventuras
fantásticas, pero bueno, no soy experto en videojuegos, vamos, tampoco soy
experto en cine si a esas vamos.
Lo que he tratado de expresar (no sé si correctamente) es
que el cine es una de las cosas más hermosas que le han ocurrido al ser humano,
gracias a el he podido viajar y conocer lugares absolutamente hermosos, he
conocido el terror, he visto la evolución del ser humano, he visto naves en
llamas más allá de Orión, He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la
puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderían en el tiempo, como
lágrimas en la lluvia, sino hubiera alguien con una cámara preparado para
filmarlo.
El cine es tan hermoso que me ha regalado esta película
basada en el libro “El hombre duplicado” de José Saramago.
Algo que me atrae muchísimo en el cine es el misterio, y no
exclusivamente aquellas películas que abordan un asesinato o un robo como
gancho misterioso a resolver, no, me refiero a que en la cinta se respire una
vibra de misterio latente. Pondré un ejemplo, si alguna vez vieron “Ese oscuro
objeto del deseo” de Luis Buñuel, se habrán topado que el personaje femenino
principal está interpretado por dos actrices completamente diferentes una de
otra, entran en escena aleatoriamente y dentro del universo de la película
nadie parece notarlo. Cuando a Buñuel se le cuestionaba sobre esto el no daba
una respuesta clara, solo decía que se le había ocurrido y ya, que no
significaba nada.
Precisamente ese es el misterio del que les hablo, el acto consciente
del creador cinematográfico de colocar determinadas acciones u objetos dentro
de la cinta sin explicación alguna o aparente, dejando que sea el espectador
quien cree sus propias conjeturas, dando pistas, probablemente, pero dando
total libertad para que las respuestas las genere quien se sienta frente a la
pantalla.
Es por eso que no me gustan mucho ese tipo de películas que
nos tratan de mostrar una realidad digamos, más tangible y cercana a “nuestra
realidad”. En este tipo de cintas se caen en moralismos y casi siempre el
director quiere comprometernos con sus ideas, en estos casos el creador nos
dice: miren, la guerra es mala, por eso no hay que apoyar la guerra, en la
guerra la gente muere y morir es malo.
Ese tipo de argumentos son peligroso y no me llaman para
nada la atención (a menos que quien lo haya hecho sea un Stanley Kubrick). Y no
es solo con el tema de la guerra, sino con cualquier tema en general, rehúyo de
aquellas cintas que tratan de clavar un mensaje moralista en el espectador,
diciéndole que es bueno y que es malo.
Pues bueno, siento que le he dado muchas vueltas al asunto,
entremos de lleno (ahora si) a hablar un poquito de esta película.
Dirigida por el canadiense Denis Villeneuve, quien ha forjado
la mayor parte de su carrera en Canada, protagonizada por Jake Gyllenhaal.
¿De qué va la historia? Villeneuve nos cuenta entre
episodios oníricos y escenas repetidas (cosas que, disculpen lo clavado que
soy, se me hicieron una herencia Buñuelesca super latente) la historia de un
profesor quien vive una vida rutinaria y algo deprimente, tiene una novia, un
automóvil y un buen empleo. Un buen día un compañero le recomienda que vea una
película llamada “Quien la sigue, la consigue”. El profesor de historia, no muy
interesado en el cine, decide hacer caso y renta dicha película, cual es la
sorpresa, se encuentra a si mismo actuando en la película, bueno, no es el
mismo, debe de ser otra persona, pero idéntica milimétricamente a él. Es decir,
este profesor de historia que vive una vida completamente normal y rutinaria un
día descubre que existe otra persona exactamente, idénticamente a él.
La película gira alrededor de la búsqueda y el encuentro de
estos dos personajes ajenos uno del otro, pero que comparten muchísimo más que
cualquier otra persona.
Con un ritmo lento y pausado, poco a poco nos vamos
adentrando en la obsesión de este personaje y en los miedo latentes que nos
pueden acarrear el encontrarnos con que no somos únicos, la existencia
misteriosa de un ser exactamente a nosotros comienza a perturbarnos y a
destruir nuestra mente.
Heredera del mejor cine de Cronemberg y Lynch, basta ver
esas tomas de rascacielos que se elevan como grandes falos violando la tranquilidad
del cielo canadiense.
Impecable en el apartado técnico, una fotografía
extremadamente bien cuidada, una edición que por momentos rompe
intencionalmente su propio ritmo pausado y se convierte en un vertiginoso viaje
que termina por recuperar su pasivo ritmo.
Esta es de ese tipo de películas que me gusta muchísimo
recomendar, son de esas películas que me sorprenden y que me dejan con un grato
sabor de boca, y que aunado a esto, me deja con una sensación indescriptible de
terror, es el misterio lo que más me da miedo actualmente, a los 26 años de
edad con los que cuento. De niño recuerdo que me daba un terror inimaginable la
figura del xenomorfo de la película Alien, años más tarde, cuando crecí, seguía
sintiendo miedo por la criatura, pero no por sus garras ni su monstruosidad,
sino por lo que significaba, la completa falta de moralidad y falsos impulsos
humanos, lo cual convierte a la criatura en la perfecta arma para matar.
Tengo que aclarar también, que no es una película fácil de
ver, no es del tipo de cine que uno ve para desaburrirse o para pasar el rato.
Esta es una película densa que se tiene que abordar con mucha decisión. No
quiero con esto decir que está plagada de imágenes grotescas propias del gore,
no, más bien está llena de imágenes chocantes que se impactan contra tu subconsciente
y te hacen estremecer.
No diré más del argumento, porque como ocurre con la mayoría
de películas que recomiendo, es necesario llegar a ella sin muchos conocimientos
de la misma y dejarse inundar en el misterio que radica dentro de ella.
Película extremadamente recomendable si lo que usted quiere
es trascender del cine más obvio a uno más personal y trascendente.

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