16 enero, 2015

The Babadook (2014)


Dirección y Guión: Jennifer Kent

Protagonistas: Essie Davis, Noah Wiseman.



El cine en sus diferentes géneros siempre se ha movido de manera cíclica, regularmente sus formas y maneras cambian y evolucionan naturalmente con el paso de los años.
Cada generación posee su propia concepción del cine, por ejemplo, centrémonos en el cine de terror, pensemos en una figura clásica del cine, Drácula por ejemplo. Cuantas versiones no existen de Drácula, desde la versión Alemana de Max Shreck, pasando por el clásico y paradigmático vampiro interpretado por Bela Lugosi, o aquel vampiro sádico y cargado de violencia que interpretó Christopher Lee.

Pues bien, de todas las formas en las que ha sido adaptado el vampiro más famoso del mundo sin lugar a dudas me quedo con el interpretado por Gary Oldman en la versión de Coppola de principios de los 90s. Para mi ese es el mejor Drácula que se ha hecho hasta ahora, ¿Por qué? Puedo dar muchas razones, pero me quedaré con una sola respuesta, porque es la versión que se hizo pensando en mi generación. Esa película la vi siendo yo un niño, y los muy allegados a mi sabrán que esa película conformaba el repertorio de cintas que impedían que conciliara el sueño por la noche.
Ahora bien, generalicemos un poco esto y hablemos del caso de las cintas de terror, existen muchos subgéneros dentro del mismo, pero creo que aun así podemos ver a grandes rasgos las características del género dependiendo su contexto histórico, por decir algo, en la década de los 70s se dio una explosión de cintas que enaltecían el culto por lo mórbido, era un cine extremo y violento, sin importan de que fuera la trama, la característica principal era su extrema violencia, en pocas palabras, el uso del gore.
En los 90s por ejemplo se trataba de asustar de otro modo, por medio del realismo, todo tenía que ser realista hasta cierto punto, los asesinos dejaron de ser sobrenaturales para pasar a ser personajes con algún problema psicológico sin resolver, el gore siguió existiendo, pero el público se aburrió de el y ya no era tan importante ser gráficamente explícito.
Esto que comento es en términos extremadamente generales, no quiere decir que esto que digo sea una regla de oro, más bien es un estándar por el cual se movía el género.
¿Cuál es el estándar que mueve al género en la actualidad? Creo yo que es el susto facilón, aquel que explotara a la maravilla la cinta debut de Sam Raimi, me refiero a Evil Dead.
El cine de terror se ha topado con una fórmula simplona que se ha cansado de repetir hasta el cansancio, no importa de que vaya la trama, eso ya no es importante, ni siquiera crear un monstruo es relevante, vaya, ni siquiera una motivación importa. Lo que importa ahora, y lo que la gente quiere cuando va a ver una cinta de terror, es saltar de su butaca porque alguien le grita estrepitosamente en frente.
Vaya, que podríamos ver hora y media de una pantalla en blanco en donde cada 3 minutos saltara frente a nosotros cualquier cosa, no sé, un pollo parapléjico, y la audiencia saldría contenta porque los “espantaron”.
-Guau, esa pelí estuvo genial, la parte que más miedo me dio fue cuando el pollo salió por arriba de la pantalla.
-No hombre, yo me cagué cuando parecía que el pollo salía por la izquierda y en realidad saltó por abajo, un alucine!!!
Pues bueno, les comento esto porque si usted es de esas personas que su máxima aspiración en una cinta de terror es que un pollo parapléjico le salte a la cara, lo lamento, pero esta película no es para usted.
Para comenzar ¿de qué va esta película australiana? La historia va de una mujer que perdió a su esposo en un accidente automovilístico el día en que iba a dar a luz a su hijo, siete años después vive con el sufrimiento de la pérdida del marido aunado a la personalidad problemática de su hijo y un trabajo que la agobia hasta el aburrimiento.
Un buen día el niño encuentra un libro llamado El Señor Babadook y le pide a su madre que se lo lea. Asombrada la madre se encuentra con que el libro está lleno de imágenes perturbadoras y escalofriantes. Luego entonces, el niño comienza a tener pesadillas con el Señor Babadook, al punto de estar convencido de que el monstruo es real.
Dicho de esta manera pareciera más de lo mismo, pero ahí es donde la película acierta, en tomar la típica premisa de la casa embrujada, del monstruo debajo de la cama, que ya hemos visto mil y unas veces para darle la vuelta y convertir la cinta en un drama disfrazado de terror…o de terror disfrazado de drama, o como sea.
Me explico, el señor Babadook es solo una excusa para hablar de otros temas, como los temores infantiles, las obsesiones, la tristeza y la depresión que embargan a esta familia.
Poco a poco, conforme el señor Babadook se comienza a hacer presente en la vida de madre e hijo, nos vamos encontrando con la verdadera naturaleza de ambos, el verdadero terror no viene de los monstruos en la oscuridad, sino de aquella persona que más amas y se supone debería de protegerte.
En este punto la película no puede dejar de ser una clara heredera del Resplandor de Stanley Kubrick, desde la pérdida de la cordura hasta la ambigüedad con que los hechos son presentados.
Cabe resaltar el trabajo de los actores principales, madre e hijo, Essie Davis y Noah Wiseman, tremendo pedazos de actores ambos. Por un lado el hijo que logra transmitir una real sensación de hastío por sus constantes alucinaciones, es al mismo tiempo deprimente verlo y no puedes dejar de tenerle compasión, todo mezclado con unas ganas inmensas de apretarle el cuello, sublime.
Y su madre, quien vemos poco a poco como sus gastados nervios se ven apabullados con la llegada del misterioso personaje Babadook, llegando un punto en que ella misma duda de su cordura, estupenda en el tramo final de la cinta, imperdible.
La puesta en escena brilla por un extremado minimalismo, donde menos es más, aquí no espere ver bruscos movimientos de cámara, ni efectistas cámaras en mano corriendo despavoridas por lúgubres salas. Por el contrario veremos una magistral muestra del dominio de la cámara, con cuadros pensados y evocativos.
Estamos delante de una película sumamente aterradora, no por los sustos ni trucos baratos a los que el cine ha malacostumbrado últimamente a la audiencia, no, esta cinta es aterradora porque nos invita a ver dentro de nosotros mismos y experimentar de cerca todo lo podrido que habita en nuestras almas.
Una cinta oscura y profunda, con un desenlace ambiguo que hará las delicias de muchos aunque a la mayoría los decepcionará, porque si algo es cierto, el cine también se ha enfermado en exceso del “realismo”, en donde todo tiene que ser explicado y el espectador es llevado de la mano seguramente mientras el director le cuenta al pie de la letra que es lo que está pasando y como debe sentirse. Aquí no señores, aquí se nos arroja en la oscuridad más abrazadora para que seamos nosotros mismos quienes saquemos nuestras propias conclusiones basados no solo en lo que acabamos de ver, sino en nuestras propias experiencias.



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