Música: Howard Shore
Protagonistas: James Woods, Deborah Harry.
Hace poco leí un comentario en Facebook de alguien expresándose
sobre Alejandro Jodorowsky, el comentario decía algo como: El cine es un entretenimiento,
yo no quiero cambiar viendo una película, solo quiero desaburrirme.
No pude dejar de recordar en ese momento a David Cronenberg.
El canadiense cuenta que en cierta ocasión se encontraba dando una entrevista
con otros dos grandes directores del género fantástico, Craven y Carpenter. La
prensa solía llamarlos las tres “C” del terror. En cierto punto de la
entrevista Cronenberg dijo algo que dejó helados a sus colegas, dijo que él no
creaba películas para divertir a la gente, que su propósito era crear obras de
arte con mensajes profundos que pudieran ser intelectualizados por las
personas. Y digo que los dejó helados porque en su momento Carpenter y Craven
mismos no eran conscientes todavía de los alcances que su cine tendría en un
futuro, dejando a un lado las vacías interpretaciones, en su cine se han
logrado encontrar las más duras lecturas sobre el espíritu humano, cada uno de
ellos imprimiendo sus propias ideas y sacando sus propias conclusiones, con el
pesimismo propio del género, y más importante aún, siendo fotógrafos de
momentos históricos particulares, dejando muestra de las características propias
de varias generaciones.
Cronenberg en ese momento era ya un director conocido por su
gusto hacia lo grotesco y lo visceral, pero era una locura pensar que sus
cintas guardaran algún interés artístico, mucho menos intelectual.
No fue sino hasta muchos años después que Cronenberg ha sido
reconocido por lo que es, un artista valiente que no teme en mostrar aquella
cara más horrible del ser humano.
Con Videodrome nos habla de algunos temas que al día de hoy
siguen siendo tabú, la pornografía, la violencia y el placer que de ellos se
obtiene.
¿De qué va la cinta? Max Renn dirige un pequeño canal de televisión
dedicado a géneros que van desde el porno hasta el explotation. El justifica la
existencia de su canal con la necesidad del ser humano por encontrar una vía de
catarsis para todos aquellos deseos animales y amorales que lo acompañan. “Siempre
es mejor verlo en la televisión que en la calle” dice en una de sus líneas. En
la búsqueda de nuevo material descubre un programa captado por un satélite pirata,
su nombre es Videodrome, en él se muestran torturas, muertes y vejaciones, todo
sin trama, solo crudeza y violencia, Max está encantado y busca por todos los
medios contactar con los realizadores, los problemas comienzan cuando
se da cuenta que la exposición al programa lo afecta de maneras que nunca
hubiera imaginado, comienza a perder la facultad de distinguir que es real,
alucinaciones terminan por llevarlo a la locura, ¿Quién está detrás de
Videodrome? ¿Cuál es su propósito?
Esta película sin lugar a dudas es un producto de su época,
Cronenberg nos habla de las preocupaciones propias de la década de los ochenta.
En primer lugar el poder que ejerce la televisión sobre las personas, preocupación
que nunca ha dejado de estar latente inclusive hoy en nuestros días, aunque si
decidiera hacer un remake de esta historia y tratara de ambientarla en esta década
sin lugar a dudas haría que videodrome fuera un canal de internet, al más puro
estilo videobloger, no hay nada más peligroso que un grupo de gente anónima diciendo
cualquier mentira frente a una cámara sin nadie detrás que los regule o sirva
de filtro para su información, el internet es el libertinaje de los medios de comunicación.
Acompañando a esta primer idea se encuentra la premisa del
ser humano y su búsqueda de la violencia para reprimir ciertos deseos asesinos innatos
en todo ser humano. No importa quien
seas, si eres una persona pensante, en alguna ocasión has tenido algún pensamiento
asesino, has deseado apuñalar a alguien, atropellar, mutilar, violentar, en
diferente medida e intensidad, cada ser humano sobre la tierra ha sentido
la necesidad de saciar un deseo asesino que nace de lo más hondo de su alma.
Nuevamente, con el auge de internet es impresionante ver la cantidad de odio y
violencia que se respira, no puedo dejar de pensar que estoy en lo correcto
cuando veo al amigo animalista hablar de cómo deberían atropellar humanos, reventarlos
y abandonarlos a su suerte, o aquel amigo vegano que habla de cómo los humanos deberíamos
de ser hervidos en aceite mientras aún estamos vivos, o aquel intelectual de
izquierda que habla de colgar políticos de sus genitales. Navegando un día en Facebook
uno puede encontrarse con una guía de tortura y mutilación que haría palidecer
al mismísimo Marques de Sade.
Después de plantearnos estas dos ideas Cronenberg nos hace
una pregunta ¿La violencia fantástica es mala o es buena? ¿Es necesario que se
creen productos violentos que satisfagan las necesidades carnívoras latentes en
todo ser humano? No lo sé, para mi es necesario, no puedo hablar por el resto
de personas, tampoco es como que si no viera cine con altos grados de violencia
me volvería un asesino en serie sádico y manipulador, eso nunca lo sabré.
Cambiando un poco el tema, es de resaltar el apartado visual
de la película, en concreto los efectos especiales a cargo de Rick Baker, quien
venía de haber cobrado fama internacional por su trabajo en Hombre lobo americano
en Londres. En particular nunca olvidaré la escena en que Max asesina a otro
tipo usando un arma que dispara cáncer (¿?), para luego ser testigos de cómo el
cáncer termina por destruir su cuerpo y partirlo en pedazos. Hermosa manifestación
simbólica de lo efímero e intrascendente del cuerpo humano.
Este es otro tema que a Cronenberg siempre le ha fascinado,
algunos hablan de “Horror corporal” al referirse al cine del director nacido en
Toronto. Yo no estoy muy seguro que así sea, claro que en sus cintas hay un
miedo al cambio físico, a la deformidad y a la enfermedad, pero si analizamos
las cintas del director de unos 14 años para acá descubriremos que sus
personajes dejaron de mutar físicamente, ya no veremos al científico convertido
en mosca por un error de laboratorio o a aquel que es devorado por un ciempiés
gigante, ahora nos encontramos con personajes que deciden cambiar pero ya no en
el terreno físico, sino cambian hacia sus adentros, el ejemplo más claro de
esto lo podemos ver en su cinta “Una historia de Violencia”, pero bueno, mejor
luego hablo sobre ella, recomendada también si quieren entender esto que digo
sobre las personas y los cambios en sus vidas.
En fin, una clásica cinta que aborda muchos de los temas que
representarán el manifiesto Cronenbergiano, el ser humano como entidad
cambiante, esto siendo manifestado por la carne y su evolución, degradación y
enfermedad. La violencia como necesidad espiritual humana y por sobre todo,
mucha, mucha sangre.

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