07 marzo, 2016

Videodrome (1983)

Dirección y Guión: David Cronenberg

Música: Howard Shore

Protagonistas: James Woods, Deborah Harry.


Hace poco leí un comentario en Facebook de alguien expresándose sobre Alejandro Jodorowsky, el comentario decía algo como: El cine es un entretenimiento, yo no quiero cambiar viendo una película, solo quiero desaburrirme.
No pude dejar de recordar en ese momento a David Cronenberg. El canadiense cuenta que en cierta ocasión se encontraba dando una entrevista con otros dos grandes directores del género fantástico, Craven y Carpenter. La prensa solía llamarlos las tres “C” del terror. En cierto punto de la entrevista Cronenberg dijo algo que dejó helados a sus colegas, dijo que él no creaba películas para divertir a la gente, que su propósito era crear obras de arte con mensajes profundos que pudieran ser intelectualizados por las personas. Y digo que los dejó helados porque en su momento Carpenter y Craven mismos no eran conscientes todavía de los alcances que su cine tendría en un futuro, dejando a un lado las vacías interpretaciones, en su cine se han logrado encontrar las más duras lecturas sobre el espíritu humano, cada uno de ellos imprimiendo sus propias ideas y sacando sus propias conclusiones, con el pesimismo propio del género, y más importante aún, siendo fotógrafos de momentos históricos particulares, dejando muestra de las características propias de varias generaciones.

Cronenberg en ese momento era ya un director conocido por su gusto hacia lo grotesco y lo visceral, pero era una locura pensar que sus cintas guardaran algún interés artístico, mucho menos intelectual.
No fue sino hasta muchos años después que Cronenberg ha sido reconocido por lo que es, un artista valiente que no teme en mostrar aquella cara más horrible del ser humano.
Con Videodrome nos habla de algunos temas que al día de hoy siguen siendo tabú, la pornografía, la violencia y el placer que de ellos se obtiene.
¿De qué va la cinta? Max Renn dirige un pequeño canal de televisión dedicado a géneros que van desde el porno hasta el explotation. El justifica la existencia de su canal con la necesidad del ser humano por encontrar una vía de catarsis para todos aquellos deseos animales y amorales que lo acompañan. “Siempre es mejor verlo en la televisión que en la calle” dice en una de sus líneas. En la búsqueda de nuevo material descubre un programa captado por un satélite pirata, su nombre es Videodrome, en él se muestran torturas, muertes y vejaciones, todo sin trama, solo crudeza y violencia, Max está encantado y busca por todos los medios contactar con los realizadores, los problemas comienzan cuando se da cuenta que la exposición al programa lo afecta de maneras que nunca hubiera imaginado, comienza a perder la facultad de distinguir que es real, alucinaciones terminan por llevarlo a la locura, ¿Quién está detrás de Videodrome? ¿Cuál es su propósito?
Esta película sin lugar a dudas es un producto de su época, Cronenberg nos habla de las preocupaciones propias de la década de los ochenta. En primer lugar el poder que ejerce la televisión sobre las personas, preocupación que nunca ha dejado de estar latente inclusive hoy en nuestros días, aunque si decidiera hacer un remake de esta historia y tratara de ambientarla en esta década sin lugar a dudas haría que videodrome fuera un canal de internet, al más puro estilo videobloger, no hay nada más peligroso que un grupo de gente anónima diciendo cualquier mentira frente a una cámara sin nadie detrás que los regule o sirva de filtro para su información, el internet es el libertinaje de los medios de comunicación.
Acompañando a esta primer idea se encuentra la premisa del ser humano y su búsqueda de la violencia para reprimir ciertos deseos asesinos innatos en todo ser humano.  No importa quien seas, si eres una persona pensante, en alguna ocasión has tenido algún pensamiento asesino, has deseado apuñalar a alguien, atropellar, mutilar, violentar, en diferente medida e intensidad, cada ser humano sobre la tierra ha sentido la necesidad de saciar un deseo asesino que nace de lo más hondo de su alma. Nuevamente, con el auge de internet es impresionante ver la cantidad de odio y violencia que se respira, no puedo dejar de pensar que estoy en lo correcto cuando veo al amigo animalista hablar de cómo deberían atropellar humanos, reventarlos y abandonarlos a su suerte, o aquel amigo vegano que habla de cómo los humanos deberíamos de ser hervidos en aceite mientras aún estamos vivos, o aquel intelectual de izquierda que habla de colgar políticos de sus genitales. Navegando un día en Facebook uno puede encontrarse con una guía de tortura y mutilación que haría palidecer al mismísimo Marques de Sade.
Después de plantearnos estas dos ideas Cronenberg nos hace una pregunta ¿La violencia fantástica es mala o es buena? ¿Es necesario que se creen productos violentos que satisfagan las necesidades carnívoras latentes en todo ser humano? No lo sé, para mi es necesario, no puedo hablar por el resto de personas, tampoco es como que si no viera cine con altos grados de violencia me volvería un asesino en serie sádico y manipulador, eso nunca lo sabré.
Cambiando un poco el tema, es de resaltar el apartado visual de la película, en concreto los efectos especiales a cargo de Rick Baker, quien venía de haber cobrado fama internacional por su trabajo en Hombre lobo americano en Londres. En particular nunca olvidaré la escena en que Max asesina a otro tipo usando un arma que dispara cáncer (¿?), para luego ser testigos de cómo el cáncer termina por destruir su cuerpo y partirlo en pedazos. Hermosa manifestación simbólica de lo efímero e intrascendente del cuerpo humano.
Este es otro tema que a Cronenberg siempre le ha fascinado, algunos hablan de “Horror corporal” al referirse al cine del director nacido en Toronto. Yo no estoy muy seguro que así sea, claro que en sus cintas hay un miedo al cambio físico, a la deformidad y a la enfermedad, pero si analizamos las cintas del director de unos 14 años para acá descubriremos que sus personajes dejaron de mutar físicamente, ya no veremos al científico convertido en mosca por un error de laboratorio o a aquel que es devorado por un ciempiés gigante, ahora nos encontramos con personajes que deciden cambiar pero ya no en el terreno físico, sino cambian hacia sus adentros, el ejemplo más claro de esto lo podemos ver en su cinta “Una historia de Violencia”, pero bueno, mejor luego hablo sobre ella, recomendada también si quieren entender esto que digo sobre las personas y los cambios en sus vidas.  
En fin, una clásica cinta que aborda muchos de los temas que representarán el manifiesto Cronenbergiano, el ser humano como entidad cambiante, esto siendo manifestado por la carne y su evolución, degradación y enfermedad. La violencia como necesidad espiritual humana y por sobre todo, mucha, mucha sangre.




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