Guión: Darío Argento, Daria Nicolodi.
Producción: Claudio Argento.
Música: Goblin, Darío Argento.
Reparto: Jessica Harper, Stefania Casini, Flavio Bucci, Miguel Bosé, Udo Kier.
¿Qué diferencia hay entre el gore norteamericano y el giallo italiano?, ambos son festines de sangre, muerte, asesinos en serie y tripas. Sin embargo uno no es lo mismo que el otro ¿Cuál es la diferencia?
Imaginemos que tenemos dos restaurantes frente a nuestra
casa, uno de hamburguesas y otro de comida italiana. Entramos en el primero con
mucha hambre, en el televisor viejo está puesto un canal de música ochentera a
medio volumen, el lugar huele a grasa y es muy bullicioso, gente sale y entra rápidamente.
Vas al mostrador y pides una clásica doble con queso, papas y refresco. Te dan
tu hamburguesa envuelta en papel, papas rebosando de sal y una lata de refresco
al tiempo. La comes rápido antes que se enfríe el queso, las papas las dejas al
final porque te gusta disfrutar de las buenas cosas de la vida, de un sorbo
acabas con la mitad de la lata de refresco. Al final pagas y te vas satisfecho,
era una buena porción de carne, tenías hambre y la hamburguesa te la quitó.
Al otro día vas al otro restaurante, te atiende la dueña del
lugar, te saluda efusivamente y llama a su esposo, quien es el cocinero
principal del lugar. En el estéreo se escuchan los sonidos pops del momento, lo
suficientemente alto para que lo escuches pero lo necesariamente bajo para que no
sea una molestia. Como ahora vas acompañado pides un vino y una pizza para
comenzar. Después una lasaña y una orden de pan de ajo, todo huele delicioso,
tratas de disfrutar de cada momento, desde el sorbo de vino hasta la forma en
la que partes la pasta con tu tenedor, la última capa está un poco doradita,
justo como te gusta, para terminar pides un postre, pay de limón. Todo estuvo
delicioso, desde el ambiente, la compañía, el trato, es más, estás tan
satisfecho que no te quieres ir, ya ni siquiera recuerdas que te pusiste un
poco impaciente porque tu lasaña tardó un poco en llegar. Te despides prometiendo volver pronto. Al final
no solo disfrutaste una buena comida, sino que la experiencia fue placentera y
motivadora.
Pues bueno, el cine gore americano es como el local de
hamburguesas, sucio, rápido, grasoso, directo, pero no por eso es malo, sigue
satisfaciendo tus necesidades básicas humanas.
Por el otro lado el giallo italiano es como el restaurante
de pasta, todo es lujoso, bonito, ostentoso, presumido. Cierto, al final del
día terminas igual de satisfecho que con el restaurante de hamburguesas, pero
la experiencia es diferente.
Bueno, este ejemplo que puse es muy general, tampoco quiero
que piensen que uno es mejor que el otro, son solo diferentes, y en su forma es
donde radica esa diferencia.
Suspiria es precisamente esto que les acabo de platicar, es
ese restaurante de pasta que luce increíble desde su fachada hasta la presentación
de sus platillos, es presumido, reluciente y consciente de todas sus virtudes,
por consiguiente no duda en hacer alarde de ellos.
¿De qué va la cinta? Una chica nueva, Suzy Bannion, llega a una academia de danza justo el día en
que un asesinato se comete. Ella fue la última que vio con vida a la víctima
del asesinato y cree tener información que delatará al asesino.
Nos encontramos con los elementos clásicos del giallo, un
asesinato ha sido cometido y el protagonista tiene pistas del asesino. Durante el
transcurso de la cinta veremos como la chica se verá envuelta poco a poco en
una vorágine de asesinatos y muerte que solo ella es capaz de detener.
Muchos acusan a Darío Argento de no poner demasiado empeño
en su guión, al grado de sacrificarlo en pro de una puesta en escena que
marcaría un antes y un después en el cine de género, aunque es cierto que por
momentos la historia parece no conducir a nada, la última media hora regresa
con mucha fuerza y no dejan de ocurrir cosas frente a la cámara. También hay
que recordar que esta película inauguraría la saga mejor conocida como la trilogía
de las madres, que daría dos secuelas más, Inferno (1980) y La Terza Madre (2007),
creando entre todas una hermosa mitología que sigue inspirando a muchos hasta
el día de hoy.
Lo primero que salta a la vista tras ver la cinta pocos
minutos es su arriesgado uso de la iluminación, haciendo un uso teatral de los
colores, se vale de una paleta de colores en extremo marcada, donde el arco dramático
se ve sustentado en tres tonos, rojo, azul y verde, paleta que inspiraría a
otro grande del cine, es decir Guillermo del Toro, quien para citar un ejemplo,
en su cinta Crimson Peak hace gala de una iluminación que es claramente una
referencia a Argento y su cinta. Aunque es cierto que el uso efectista de la iluminación
no es propio de Argento (recuerdo mucho una cinta de Mario Bava, 6 mujeres para
el asesino, que jugaba mucho con los colores básicos, verde, azul y rojo, para
construir su puesta en escena), si hay que reconocer que se apropia del estilo
y lo vuelve completamente suyo. Creando con los colores una atmósfera que raya
en lo onírico.
Por momentos parece que Argento es consciente de su maestría
y no duda en ser presuntuoso, usando cada vez que puede complicados movimientos
de cámaras que parecen decir a gritos “mírenme lo bueno que soy al mando de una
cámara”, como esos momentos en los que se dedica a hacer paneos por toda la
casa usando lente anamórficos que crean una sensación de rareza en el
espectador. Y rayos que si lo es. Argento da cátedra de cómo debe funcionar
todo el apartado artístico en una película. Desde la manera en que iluminas
hasta la forma en que construyes los decorados.
Hablando de decorados, mención aparte son los bellísimos sets
que se crearon para la película, haciendo uso de un estilo modernista,
nuevamente el director no duda en saturar la pantalla con la mayor cantidad de
colores y contrastes, nuevamente, haciendo alarde de su propia maestría.
Por otro lado tenemos las escenas gore y asesinatos,
empeñado en estilizar hasta el último frame de su película, Darío Argento nos
regala algunos de los asesinatos más bellamente filmados en la historia del
cine. Muertes en donde la sangre es de color escarlata brillante, donde una
cuchillada en el vientre se ve reforzada por una extrema luz roja justo en el
momento y lugar del impacto. Sublime.
Las actuaciones refuerzan en muchos momentos la sensación de
ensoñación que embriaga a la cinta, actuaciones poco naturales y en muchos
casos escenas sobre actuadas solo sirven para enfatizar en lo bizarro y malsano
de la puesta en escena.
Si me lo preguntan, si, esta cinta es una obra de arte, por
donde lo veas, y debería de ser tratada de esta forma, pero bueno, ya sabemos
los prejuicios que existen sobre el género fantástico, así que ya no diré más.
Y bueno, quiero apuntar que hace poco supe que se está
preparando un remake de esta cinta, cosa que me sigue pareciendo absurdo. No es
que quiera comparar a Argento con Da Vinci, pero es como si cada 30 años la
humanidad se hubiera propuesto crear una nueva Mona Lisa, para las nuevas
generaciones, para que la entiendan y así. Sigo pensando que es innecesario,
una pérdida de tiempo y de recursos, lamentable, como muchas cosas que se hacen
actualmente.
Pero bueno, suspiria es una película sumamente recomendable
si usted tiene la paciencia para esperar por un buen plato de lasaña caliente,
si tiene prisa y poca paciencia este no es su lugar definitivamente.

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