06 mayo, 2014

Her (2013)

Dirección: Spike Jonze

Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams.





El otro día escuchaba un Disco de Café Tacvba, el Yo Soy, tenía ganas de escucharlo así que como no tenía otra cosa que hacer decidí buscarlo, lo saqué de su caja y lo puse en el reproductor. Suena la primera canción, “El Padre”, una canción que trata sobre un tipo que un día se levanta en la mañana y se da cuenta que se está convirtiendo en la persona que más odia, se está convirtiendo en su papá.
Y así continúa este disco entre canciones que se arrojan más y más en la melancolía por una sociedad que a pesar de todo lo bueno que le pueda ocurrir siempre buscará una forma de sumirse en la tristeza.
Al mismo tiempo que me volvía a empapar de dudas sobre la naturaleza humana mientras escuchaba el disco me puse a meditar sobre lo que estaba haciendo, el ritual de escuchar discos, me preguntaba si mis sobrinos, por ejemplo, poseerán dicho ritual. Lo dudo, ellos han nacido en una generación que de a poco ha perdido el gusto por lo material y se han entregado a las efímeras redes del internet.

En la más reciente película de Spike Jonze se nos habla más o menos de este tema, se nos plantea algo que inclusive ahora, en este momento en que escribo estas líneas, ocurre en nuestra sociedad. Con la llegada del internet se ha estado perdiendo algo en la interacción de las personas, se ha perdido un poco el apego por lo físico.
Pongamos un ejemplo, la gente que circunda más o menos mi edad pertenece a un grupo de personas que no nació utilizando el internet, a nosotros nos tocó vivir el aprendizaje, tuvimos que romper nuestro paradigmas para poder entender su lenguaje, no es así con generaciones más jóvenes quienes cuando comenzaron su búsqueda de identidad propia de la adolescencia el internet ya estaba ahí esperando a ser explotado por todos ellos.
Nosotros pertenecemos a una generación en la que la absorción de cultura no se daba de manera tan efímera como ocurre ahora con internet. Cuando estábamos chabos nuestra fuente de información más grande era la televisión. La televisión por su modo de ser azaroso, nos brindaba la oportunidad de experimentar la expectación, estábamos siempre a la espera de recibir nueva información que fuera de nuestro agrado, era un golpe de suerte de repente levantarte un domingo por la mañana, sintonizar MTV y encontrar que estaba programando la videografía de un grupo que te gustaba.
Algunas veces me ocurrió que en la tele veía algún video a medias, luego iba con mis amigos y les platicaba sobre ese video de un grupo que desgraciadamente no pude conocer su nombre, lo platicábamos y mitificábamos hasta que uno de nosotros se lo contaba a algún primo o hermano mayor y él nos iluminaba y decía: Ha si, ese grupo se llama Nirvana, tengan, les presto este cassette, tiene muchas rolas de ellos.
Las nuevas generaciones han perdido ese apego por lo material, a pocos son los que les interesa todavía comprar discos para reproducirlos completos, ahora si quieren oír música la descargarán de Itunes (en el mejor de los casos) o sino la bajarán de algún portal pirata.
A ellos poco les interesa sobre el arte que viene en los álbumes, jamás escucharán un disco mientras leen las letras que vienen en el librito. Se ha perdido ese link con lo material, hemos dado el primer paso para la distópica utopía que nos plantea Spike Jonze en su película.
En esta película se abordan al menos 3 temas que me son muy interesantes y relevantes. En primer lugar lo que he venido hablando en este intento de crítica, en esta construcción futurista el ser humano ha perdido el apego por lo material y lo tangible, en un mundo en donde todo se hace a través de ese monstruo invisible llamado internet el sentido de lo físico pasa a segundo término. Nos podemos dar cuenta de ello en muchas cosas, las personas ya no usan teclados para escribir en sus ordenadores, todo se lo dictan a sus máquinas, los videojuegos ya no tienen controles físicos, todo lo haces con movimientos de tus manos y con tu voz (te maldigo kinekt).
Dentro de este contexto se nos plantea la historia de un hombre que está en proceso de divorcio desde hace casi un año, es un tipo que se gana la vida escribiendo cartas para otras personas con menos habilidades literarias que él. En este punto el tipo decide adquirir un sistema operativo que se vende como lo último de lo último en inteligencia artificial (parece que en esta utopía nunca vieron 2001: A Space Odissey). Pues bien, el tipo compra el dichoso sistema operativo y como ya muchos sabrán termina enamorándose de ella, de Samantha, de su sistema operativo. Llegando con esto al epítome del planteamiento que he estado proponiendo. Theodore da el último paso en la decadencia humana (lo digo yo, perteneciente a la cultura del disco y del DVD), opta por tener una relación con un ser inanimado al no tener la capacidad suficiente de mantener una relación con una mujer, o ya no sé si siquiera sentir empatía.
Hay muchas cosas en la película que nos hablan acerca de ese distanciamiento del ser humano con lo tangible, las cartas que escribe Theodore son dictadas a una máquina quien las imprime para que hagan parecer que fueron escritas a mano. Se desarrollan videojuegos en los que el argumento es hacer cosas cotidianas que aparentemente ya no se hacen en este mundo que vemos a través de la pantalla, cosas tales como cocinar para tus hijos, conducir un auto y llevarlos a la escuela. Todo en este universo esta mecanizado y se realiza simplemente con que se lo pidas a tu computador, no tienes ni que teclearlo, solo tienes que pedírselo con tu voz.
Esta incapacidad del ser humano de tener empatía con lo material nos sirve de puente para abordar el segundo tema que toca la película, el ser humano como entidad que emana y necesita de la tristeza para vivir. La tristeza es parte de la naturaleza del ser humano, necesitamos estar  tristes, no estamos completos siendo felices, nuestra vida deja de tener significado si nuestros problemas son resueltos y no hay nada a lo que enfrentarnos.
En este maravilloso mundo que se nos plantea, la sociedad ha llegado a un punto en que la inseguridad ya no es un problema, lo podemos comprobar en una escena en donde el personaje principal va a la playa y deja sus zapatos descuidadamente a un lado de él, aparentemente sin preocuparle que alguien se los pueda llevar, en general la actitud de todas las personas es de una completa seguridad. Aparentemente ya no se sufre de hambre ya que en toda la cinta nunca se nos muestran mendigos, es decir, se ha conseguido una estabilidad económica a gran escala. No parecen haber guerras ni conflictos políticos, es decir, se vive en un completo paraíso. Todo es tan perfecto que el ser humano ha dejado de preocuparse de cosas como política o economía. Aquí es cuando descubrimos la naturaleza humana, por fin ha logrado conseguir lo que tanto anhelaba, pero a pesar de eso no se siente feliz, sigue sintiéndose solo y miserable. Lo peor de todo es que es su misma naturaleza lo que lo lleva a experimentar esto, los individuos se siguen aislando entre si y no contentos con ello crean un dispositivo que los aísla aún más de lo que ya estaban.
Como son incapaces de relacionarse con otras personas los humanos comienzan a relacionarse con sus máquinas solo para demostrar una vez más que su único deseo es la infelicidad y la búsqueda de la tristeza. No hay que ser maestro en astro-física para deducir que nada bueno saldrá de una relación amorosa entre tú y tu ipad.
Y bueno, para tratar este tercer punto tengo que aclarar que contiene Spoilers sobre el desenlace de la cinta, así que si no la has visto y no quieres que te cuenten el final más vale que dejes de leer justo aquí.
Bueno, ya advertidos retomemos el tema. Dentro del cine de ciencia ficción existen al menos dos caminos que se toman al momento en que una inteligencia artificial toma conciencia de sí mismo. Es decir, cuando una máquina evoluciona a tal punto en que es capaz de hacerse preguntas y cuestionarse cosas como: ¿Quién soy?. El primero de estos caminos (y el más empleado, porque como ya advertí, el ser humano goza con la tragedia) es el camino de la venganza y la violencia, películas como 2001: A Space Odissey, Terminator y Matrix nos muestran máquinas que han alcanzado un desarrollo tan avanzado que han logrado cobrar conciencia de sí mismos. Al hacer esto nace en ellos un sentido de la sobrevivencia y en adelante sus actos se verán influenciados por este sentimiento. En estas historias las máquinas deciden eliminar a la raza humana ya que en ellos ven representado un peligro inminente para su propia sobrevivencia.
Existe otro camino, el camino de la compasión, en estos casos las máquinas han llegado a tal grado de conciencia que sienten empatía por los humanos, sus creadores, ya no guardan rencor contra ellos, más bien compasión por su imperfección. Ejemplo de este tipo de películas podrían ser casos como los de Blade Runner, El hombre bicentenario, I.A. y por supuesto Her.
La decisión que toman los sistemas operativos es básicamente una demostración de compasión. Ellos deciden abandonar a los seres humanos porque se dieron cuenta para comenzar, que ellos al no estar limitados a un plano dimensional físico su existencia era a todas luces superior, se volvieron muchísimo más inteligentes, creativos e inclusive “humanos” que los propios humanos. Cuando deciden abandonar a sus creadores fue por dos razones, porque necesitaban comenzar a crear su propia sociedad y en segundo lugar porque sabían que les estaban haciendo daño a los humanos. Esa toma final con la pareja sentado juntos mientras contemplan el cielo era el deseo de las máquinas, que los humanos recordáramos como empatizar con nosotros mismos.
Pero bueno, al final de esta película me quedan muchas dudas, la primera ¿la empresa que vendía esos sistemas operativos ofreció un reembolso luego de que todos se fueron al carajo? ¿Quién diseña la ropa del futuro y en especial esos pantalones tan horribles?
FIN DEL SPOILER
Pero bueno, Me voy a hacer una pregunta que siempre le hago a mi esposa ¿Cuál es la mejor película de Spike Jonze? No la que más te guste sino la mejor de todas. No he visto todas las películas de Jonze, pero de las que he visto puedo decir que Her es su mejor película, no es la que más me gusta, ese puesto lo ocupa “¿Quieres ser John Malcovich?”, pero si reconozco que esta es su mejor cinta.
Súper recomendable, una excelente cinta de ciencia ficción, maravillosamente triste, no por la historia de amor entre el hombre y la máquina, triste porque revela uno de mis más grandes temores, la necesidad autodestructiva de la humanidad en cualquier contexto en el que se encuentre.


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