Dirección: Tommy Lee Wallace.
Guión: Lawrence D. Cohen, Tommy Lee Wallace (basados en una historia de Stephen King)
Protagonistas: Tim Curry como un payaso extraterrestre demonio del mal y un puñado de niños que le hacen la vida imposible.
Es curioso como nos aferramos a recuerdos de una manera azarosa, de repente algo que pareciera superfluo y sin importancia termina por generar tales reminiscencias que se quedan por siempre con uno. De esta película hay un recuerdo recurrente que nunca se ha ido de mi memoria.
Era yo un niño y como muchos otros niños de mi generación sentí un miedo pánico por el payaso Pennywise, por toda la vibra de ensoñación que envuelve a la cinta, por esos terrores infantiles a lo desconocido, pero hay algo que no esperaba y que se me quedó muy grabado desde la primera vez que vi la película. Hablo de la escena en donde conocemos la casa de Georgie y Bill, la cámara entraba a la casa de los Denbrough con delicados movimientos de cámara mientras una música de piano nos acompañaba, momentos después descubrimos que era la mamá de los niños quien interpretaba esa música. La demás historia ya la conocemos, Georgie es asesinado por el payaso y todo se va al garete.
Pues bien, algunos días después de ese visionado (y sin ser yo consiente de que esa música y las imágenes que la acompañaban habían quedado tan grabadas en mi mente) pasé una noche en casa de mis primos, viendo películas de terror lo mas probable, acostumbrábamos grabar películas en VHS para luego volver a verlas varias veces, recuerdo mucho una vez que vimos (en ese entonces) la trilogía de Chucky completa. Si, así eran los viejos tiempos, los tiempos del todo o nada.
Pues bien, bajo ese contexto nos encontrábamos, desvelados, viendo películas de terror (a escondidas claro) cuando de repente el teléfono suena, nos apuramos a contestar para que no despertaran los adultos, no creo que ninguno de nosotros se detuviera a pensar en quien rayos marcaba por teléfono a esas altas horas de la noche, lo único que queríamos era no despertar sospechas. No recuerdo quien de nosotros levantó primero el auricular, lo que si recuerdo es que todos lo escuchamos, en ese momento quedé paralizado y un torrente de sangre fue a parar directamente a mi cabeza junto con un recuerdo, nos encontrábamos escuchando la misma pieza de piano que aparece en la película, para mi ese momento fue revelador, supe que la magia existía, que el universo estaba conectado y que funcionaba con una lógica propia que yo desconocía, era aterrador y maravilloso al mismo tiempo. Esa experiencia dotaba al cine de un aura mágico y de ensueño tan especial que en aquella, mi querida infancia, poco o nada me detenía a analizar sobre lo coherente o las casualidades que pudieran ocasionar aquel momento digno de una escena de Buñuel.
Años mas tarde volví a escuchar la misma canción en muchos otros lugares, supe que su nombre era Für Elise de Ludwing Van Beethoven. Nunca supe que significaba aquella llamada telefónica, lo único que se es que nunca lo olvidaré.
Pues bueno, con la excusa del teaser de la nueva adaptación de la novela de Stephen King me propuse revisar (nuevamente) la versión que se hizo por allá en la década de los 90s. Ya saben que no siempre estoy de acuerdo en los reboots y remakes que tanto parece agradarle a esta generación y menos cuando la obra original en su conjunto tiene la suficiente fuerza para seguir viviendo en la mente de los espectadores. Me gustaría mas que se hiciera de manera masiva exhibiciones de esas antiguas películas para que los mas jóvenes puedan acceder a ellas. Que digo, para que yo pueda ver en el cine todas esas películas que nunca pude ver en la gran pantalla ¿se imaginan que hermoso sería ver poltergeist en el cine? mi mamá me cuenta que vio clásicos como tiburón o terminator en el cine y cada vez que me lo cuenta siento tanta envidia.
Pues bien, les decía yo que este telefilm, película larga, mini serie, lo que sea, no necesita ser revisada, sigue siendo tan potente como cuando la vi de niño, es cierto que en su tramo final flaquea y la última batalla contra el monstruo no es lo más rescatable del film, pero en su conjunto es una buena obra de terror que cimenta sus bases en la extrañeza y lo surreal de las apariciones monstruosas del payaso pennywise, quien se empeña en aterrorizar de las maneras mas morbosas y macabras a un grupo de niños que ,arrastrados por sus miedos, deciden unir fuerzas para combatir esa criatura, ya que al parecer los adultos no son conscientes de su existencia.
Me gusta mucho cuando vuelvo a ver alguna película y vuelvo a descubrirla como si se tratara de la primera vez que la veo, conforme me hago mas viejo descubro cosas nuevas en historias que pareciera he visto miles de veces y he exprimido hasta la saciedad. Me acaba de pasar con esta cinta, vi de repente dos lecturas que no había profundizado con anterioridad, vi que la película maneja el miedo esencialmente de dos maneras diferentes.
Comenzamos la historia conociendo a cada uno de los protagonistas en el presente y reviviendo junto a ellos algunos momentos de su infancia juntos en el pueblo de Derry, en ese momento la película nos ataca con miedos infantiles e irracionales, el miedo a los monstruos, los niños son puestos a prueba a cada momento, uno sufre junto a ellos porque no sabes en que momento el payaso aparecerá para hacerles la vida imposible.
Y no es solo que un terror sobrenatural los amenace, también está el hecho de que los adultos parecen no percatarse de lo que ocurre a su alrededor, están bajo el hechizo de esta entidad malvada. Es decir, que sumado al hecho de sufrir constantes acosos por parte de la criatura tienen que lidiar con el problema ellos solos, tienen que sacrificar su inocencia para mirar a la oscuridad de frente y luchar contra ella.
A lo mejor esta película goza de su reputación precisamente por eso, por lo fácil que era empatizar con los niños de la historia (siendo muchos de nosotros críos también la primer vez que vimos la película), se veían como niños reales, con problemas y con habilidades que los hacia especiales.
Y bueno, eso es por un lado, luego tenemos que esos niños crecen y se vuelven adultos que aparentemente gozan de estabilidad y reconocimiento pero que en realidad no se sienten realizados, hay una carga que no los deja avanzar (por ejemplo Eddy Espagueti confiesa que nunca pudo tener una pareja sexual porque sentía que no podía estar con nadie a quien no amara). Una carga que viene directamente de la infancia, por momentos vemos como recurren a sus recuerdos tratando de ver aquellos días como momentos felices, donde todo era mejor, buscaban en esos recuerdos un lugar donde pudieran escapar de sus problemas de adultos.
Pero en vez de eso se encuentran con que la infancia que vivieron no fue la mas feliz de todas. Vemos a Beverly sufrir constantes abusos por su controlador padre lo cual solo provoca que al crecer trate de repetir los mismos patrones que vivió con su padre ahora con sus pareja. Tenemos al niño que sufre de acoso por su obesidad, al otro que su madre sobreprotege y provoca que al ser un adulto termine por vivir envuelto en una maraña de inseguridades que lo consume poco a poco en la tristeza. En resumidas cuentas, vemos a este grupo de adultos buscar refugio en su infancia y se encuentra con que aun hay muchas heridas que sanar para poder ser feliz.
Pero bueno, no es necesario que se atormenten con todas esas nimiedades, que si lo que quieren es sufrir terror se necesita solo de Tim Curry vestido de payaso, el tipo es perfecto en el papel del payaso asesino, aparecerá a lo mucho 10 minutos en pantalla pero el sujeto se come la pantalla cada vez que aparece a cuadro, esa primera aparición en que pronuncia la famosa linea de los globos flotantes, venga, que es un clásico. Puede no gustarte nada de la película, pero no hay forma de que uno quede indiferente ante Penywise.
Me encanta cada vez que aparece el monstruo, es que la forma en que están dirigidas las escenas, esa sensación de extrañeza, esa impotencia que sienten los niños termina por traspasar la pantalla e impregnarse en el espectador, recuerdo con mucho cariño sufrir pesadillas (¿?) con escenas como la del restaurante chino, cuando abren las galletas y salen deformidades innominables, o ese otro momento en que Beverly es bañada de sangre que es expulsada de su lavabo, o el ataque a Eddy en los baños de la escuela.
Es cierto que en su segunda mitad su ritmo cae bastante y siento que termina siendo redundante en seguir dandole vueltas a los personajes adultos, también (repito) ese ultimo encuentro con el monstruo tomando forma tangible está bastante mal ejecutada, dejando a un lado los efectos especiales, la escena está hecha sin ganas y se nota que les comía el tiempo por terminar la película, es una lástima, pero siento que eso no resta importancia y solidez al conjunto.
Pero bueno, otra historia que será contada nuevamente con los medios que el cine brinda, cosa interesante, venga, que si quieren hacer una película sobre alguna obra de Stephen King pues agarramos cualquier otra historia, deben de haber muchísimas historias que valen la pena por ahí que no se han contado en la gran pantalla.



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