28 agosto, 2017

The Texas Chainsaw Massacre (1974)





Me preguntaba el otro día ¿que hace diferente el cine de terror actual al que se hacia hace 30 años? ¿Por qué sigo regresando a los clásicos? ¿Por qué sin importar que nuevas películas vea simple y sencillamente no terminan por llamar mi atención?
¿Las respuestas? Puede que se trate del apartado técnico y ese gusto por lo artesanal, a lo mejor también ese ritmo frenético de edición que abunda en el cine actual me haga alejarme de el, probablemente también se deba a esa manía de volver a contar las mismas historias sin aportar nada al género, también puede que ese recurso del susto fácil (el ¡BUUU!) ha terminado por aburrirme.
No me malinterpreten, ha habido cosas que me han sorprendido últimamente, recuerdo a primera mano la película de Get Out. Una película con una premisa alucinante, formidablemente filmada, que bueno, si nos ponemos mas estrictos, la cinta gira en torno a una idea del explotation propio de los 70s, es una cinta que se siente fresca simple y sencillamente porque entre el mar de películas que usan siempre los mismos recursos, esta cinta se anima a hacer algo diferente, es obvio que termina por resaltar.
Bueno, estas pueden ser algunas de las razones, pero pensándolo mas a fondo, creo que se debe a otra cosa. A algo mas personal, alguna vez ya lo dije en este blog, cuando hablaba precisamente de una de las últimas entregas de esta saga. Citándome a mi mismo – Soy una persona sentimental.
Eso es, les cuento lo que me ocurre cuando veo una película como la masacre de Texas. Es imposible que no acudan recuerdos a mi, eso es lo principal, me veo a mi mismo junto a mi grupo de amigos debatiendo sobre la procedencia de la máscara de mujer que porta cara de cuero al final de la cinta. Nos frustramos con el personaje de Franklin y nos sentimos un poco culpables cuando vemos como cara de cuero lo parte por la mitad con su sierra y en vez de sentirnos aterradores cierto alivio surca por nuestro pensamiento.
Acabo de ver la cinta otra vez, era lo menos que podía hacer después de enterarme de la muerte de Tobe Hopper. Mientras la veía me daba cuenta de algo mas, del misticismo que embarga la cinta (y muchas cintas denominadas por algunos como clásicas) un misticismo que se ha perdido en el cine actual, ¿Por qué? No se, acudiré al argumento mas fácil y diré que es por el internet y la inmediatez que supone. ¿Es eso verdad? Puede que si, puede que no, no importa. Lo que importa es lo que les quiero decir, me refiero a misticismo cuando recuerdo hace años todos los rumores que circulaban entre las personas que veíamos cintas de terror. Recuerdo compartir anécdotas con amigos, cosas como: “Esa escena, donde el autoestopista se corta la mano, lo hizo de verdad porque era mas barato que lo hiciera así que tener que hacer un efecto especial, igual cuando a Sally le cortan un dedo para que el abuelo succione su sangre, ¡los tipos se hirieron de verdad!. O también alguna vez leí que Tobe Hopper decidió ocupar cadáveres reales en algunas escenas porque le salía mas barato alquilarlos en una morgue local que tener que construirlos”.
No se que tan cierto sea esto que dije (bueno, lo de los cadáveres es en cierta medida cierto, Tobe Hopper siempre lo decía, aunque si mal no recuerdo el hablaba de huesos, no de cadáveres en descomposición y así) lo que si se es que ese tipo de rumores siempre estaban alrededor de estas películas.
Recuerdo mucho todo lo que se hablaba del Exorcista por ejemplo, nunca olvidaré a mi madre prohibiéndome verla, diciéndome cosas como que esa película estaba maldita. Alguna vez conocí a una persona que dice haber visto Evil Dead en el cine, recuerda que durante la función no dejaban de pasar cosas raras, independientemente de las personas desmayadas recuerda cosas que se movían solas, inclusive un pedazo del techo se desprendió e hirió a unos jóvenes.
Todos esos relatos ayudaban a que la experiencia del visionado se viera acrecentada, esas conversaciones nos ayudaban a contextualizarnos y prepararnos para vivir hora y media de puro terror.
Pero bueno ¿Qué puedo decir de la masacre de Texas? Una película asfixiante, espléndidamente rodada (aunque se nota en algunas tomas y momentos muy concretos de edición que nos encontramos ante un producto que raya en lo amateur, cosas que haría un estudiante de universidad sin mucha experiencia). Tobe Hopper crea una atmósfera agobiante, mostrándonos a unos personajes siempre sudorosos y acalorados, los acompaña con una paleta de colores cálidos que ayuda a que de verdad sintamos lo que los personajes están experimentando.
La música sirve para acrecentar esos momentos de locura en que la familia de cara de cuero hace aparición, chirriante, eléctrica y alucinante, sonidos que se mezclan con los gritos de terror de los protagonistas y producen una sensación de desasosiego en el espectador.
Es increíble como una película que no contiene ninguna escena explicita de asesinato resulte tan incomoda en su visionado. Me ha vuelto a pasar con la escena en que el autoestopista explica como se hace queso a partir de las cabezas de vacas en los mataderos, su descripción hace que se me revuelva el estómago. Pasa lo mismo a lo largo de la cinta, Tobe no te muestra literalmente las cosas, te las insinúa, es por eso que el impacto va mas dirigido al subconsciente, se queda contigo mas tiempo, no recurre al susto facilón, por eso logra crear una empatía mas poderosa con los personajes. Hopper se esfuerza en crear una atmósfera a lo largo de toda la cinta que sirva para aprisionar al espectador y hacer que se sienta igual de desamparado que los personajes en la cinta.
En pocas palabras, un clásico irrepetible, está de mas decir que se las recomiendo ampliamente.

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